Ana Lopez Roncero
dijo:
Estuve en Túnez hace unos cuatro años, y me encantó. Lo mejor y más bonito que vi en allí fue Sidi Bu Said, un pueblecito de casas blancas y azules junto al mar y aquí es donde está ese rincón maravilloso para tomar un té y respirar aire puro con tranquilidad , viendo el mar desde lo más alto del pueblo. Sin palabras!!!!!!!
Dejé Túnez capital en un trencito suburbano atestado de gente joven. No fue fácil saber cuál tren tomar, ni subir entre tantos apretujones, ni sobrellevar los 30 minutos que demora el tren en llegar a Sidi Bou Said. Es que el tren era un desborde: Viajábamos con las puertas abiertas y había gente trepada hasta en los maleteros. Desde allí cantaban: Todo el vagón cantaba y golpeaba las paredes como si fueran tambores. Yo no tenía miedo, pero cantaban en tunecino y no entendía nada. Ya casi llegando me enteré que eran seguidores del equipo de fútbol ‘Esperance’, felices porque habían ganado no sé qué y no sé cuándo. Ufff, qué experiencia...
Luego de semejante terremoto, Sidi Bou Said me pareció un paraíso. El lugar es simplemente increíble, un pueblo blanco y azul –hoy día convertido en refugio de millonarios tunecinos- alrededor de un faro viejo con unas vistas impresionantes del Mediterráneo, que aquí es absolutamente turquesa. Salvo la calle principal, atestada de vendedores de chucherías y de tantos turistas que asusta, el resto del pueblo destila una tranquilidad de siesta. Es precioso irse sin rumbo por el laberinto de sus callejuelas hasta el faro. Luego, entre casas increíbles orladas por buganvillas, todo es pura pendiente hasta la playa. No cuesta tanto bajar, claro, el problema es subir nuevamente al pueblo. Como recompensa Sidi tiene pequeños rincones con terrazas donde sirven buenos kebabs y deliciosos jugos frescos.
Este bonito pueblo, al norte de la capital tunecina, es conocido por la mezcla del arte mudéjar Andaluz con el arte islámico. Lo que llama la atención en este pueblo es la mezcla de los colores blanco y azul de las casas, que son colores típicos tunecinos. En la calle principal del casco histórico hay una casa de un rico que se puede visitar. Lo recomiendo.
Muy cerca de Túnez, el viajero podrá acercarse hasta el pueblo de Sidi Bou Said, la meca de los escritores y los artistas. En este pueblo el viajero deberá hacer un alto en el célebre Café des Nattes, donde solían ir artistas como Gide, Bernanos y Klee. Es un pequeño pueblo marinero y turístico donde recalan la mayoría de autobuses repletos de visitantes que van a la capital tunecina. Cuidado con el humor de los vendedores y demás, os pedirán dinero por todo, y cuesta verlos conformes con lo que les dás.
Estamos ante un lugar que se ha convertido en uno de los principales centros portuarios del país, ya que desde este municipio salen embarcaciones que llevarán al viajero hasta otras localidades. Desde Sidi Bour el viajero también podrá disfrutar de unas agradables vistas de la bahía de Cártago.
Este es un rinconcito que no esperaba encontrar , donde podemos encontras calles encantadoras una buena gastronomía, personas gentiles, seguridad y lindas vistas. Se puede llegar en taxi o en autobus, queda a 20 minutos de la ciudad de Túnez y de La Marsa se puede llegar caminando....Encontraremos en el camino la historica Cartago. Un lugar para comer y pasrlo bien ....Muy de moda es el restaurante Tam Tam, el pueblo es tan pequeño que cualquiera sabe donde queda.
Uno de los pueblos más turísticos de Túnez, que no falta en ningún circuito turístico que se precie. El pueblo verdaderamente merece una visita, pero yo tuve una extraña sensación durante toda mi visita: Como si me encontrara ante un decorado. Calles limpias, perfectamente encaldas, puertas todas pintadas del mismo tono de azul que pegaba perfectamente con el blanco, que representaba perfectamente el cánon de "pueblo mediterraneo".
A mi juicio es un pueblo muy bonito, pero que ha perdido gran parte de autenticida. Todas las tiendas del pueblo están orientada a que el turista compre y el paseo por las calles principales puede resultar incluso un pcoo agobiante. Recomiendo dos opciones: Pasar de los mercaderes y disfrutar de la estupenda vista del puerto que puede verse desde la empinada calle principal o pasar solemnemente del pueblo y dedicarse a charlar con los comerciantes con toda la tranquilidad del mundo. Como los aledaños no están acostumbrados a ninguna de las dos cosas su actitud ante el turista cambia un poco y uno puede disfrutar de una divertida charla o abstraerse de todo el turismo de masas que invade el pueblo.
Que decir de Sidi Bou Saïd... Que pueblo más bonito!!
Muy cerca de Cartago, a unos 20kms. de Túnez capital (y a 10 del aeropuerto) se encuentra este precioso y pintoresco pueblecito en la cima de una colina pegada a la bahía de Cartago a orillas del Mediterraneo.
Es blanca y azul; blanca por la cal y la luz, y azul por el mar, el cielo y la pintura con que adornan sus puertas, ventanas y fachadas, tradicional manera de solicitar la buena suerte en el mundo árabe.
En los cafetines situados en un radio de trescientos metros alrededor de la mezquita o de las diversas casas de santo nos pondrán a nuestra disposición todo tipo de tés, con hierbabuena, miel, piñones...
Por las calles, inclinadas a lomos de cuestas excesivas por las que las casas engarrian prácticamente sobre los perfiles de un acantilado, nos encontraremos con artistas plásticos, escritores, poetas y mucha más gente algo loca y diferente.
A ambos lados de una calle sin aceras se abren docenas de tiendas de todo tipo, fundamentalmente bazares y pequeños talleres donde, bajo los toldos formados por manojos de bolsos de piel de camello, los artesanos machacan adornos en platos de cobre o trabajan con mejor o peor fortuna la plata (o su sucedáneo, que de todo se encuentra en esta tierra de Alá).
Yo recomendaria salir de la calle principal (y turistica) y subir por cualquiera de sus empinadas calles perpendiculares y perderse por este remanso de paz que es el pueblo de Sidi Bou Said.
Sidi Bou Said es el lugar idóneo para descansar después de haber hecho una de esas maratonianas tournées a que nos obligan los agentes de viajes, con la colaboración de un ejército de guías perfectamente adoctrinados. Si uno va a Túnez que mejor que acabar su viaje a este país, visitando este pueblecito situado muy cerca de las ruinas de Cartago. Es visita obligada.
De verdad, uno de los pueblos más bonitos que uno puede encontrar a orillas del mediterraneo....