Conociendo las salinas
Te diriges hacia la playa de Camposoto y en plena carretera, unos tres kilómetros antes de llegar a ella, encontrarás un mirador a la derecha con mucho espacio para aparcar. Para no pasarte recuerda que en cuanto dejes las edificaciones residenciales estarás en una carretera con unas instalaciones militares dentro de un bosquecillo a la derecha y la marisma a la izquierda. A mitad de esta carretera está el mirador, junto a un cartel del Parque Natural.. Es un buen lugar para decidir qué sendero quieres recorrer, porque de allí parten dos, uno a cada lado.
Tienen características diferentes. El otro marcha paralela a la carretera, acercándose a la playa. El que tú vas a tomar se aleja de la carretera, retrocediendo hacia San Fernando.
Tu sendero, pues, está a la derecha del mirador. Está señalizado, pero en los carteles recibe como nombre el de Tres Amigos-Río Arillo. Estamos hablando del sendero que recorre la salina Dolores y cuyo principal encanto es conocer este tipo de industria a la vez que penetras en un entorno natural sin apenas degradación.
El sendero es un camino, entre marismas, que mide cuatro kilómetros. Aquí todo el mundo lo recorre en bicicleta, pero si te gusta andar llévate calzado adecuado. Como todo el recorrido carece de desnivel se considera de dificultad baja.
Pasaremos por una salina, teniendo enfrente, al otro lado del río, otra: La San Félix. Es una oportunidad ideal para conocer desde dentro la vida de la marisma. Por ello se recomienda llevar prismáticos, porque siempre verás bandadas de aves en las marismas, es su medio natural.
Además de las aves el otro encanto natural del sendero es la contemplación de la flora y fauna de la marisma y del estero. Recursos naturales que el hombre ha explotado para su provecho hasta la década de los ochenta, en que la salina Dolores fue abandonada por la colmatación de la desembocadura del río Arillo. Pero quedan las instalaciones, casas salineras y molinos de marea, y una intervención de la Junta ha permitido recuperar la marisma al reconstruir las dañadas compuertas que mantienen un caudal mínimo de agua.
La entrada en el sendero está parcialmente cerrada. Una valla para el acceso de vehículos auxiliares está siempre con candado. Al lado una estructura para limitar el ancho, donde tendrás que levantar la bicicleta para poder meterla porque en posición normal no te cabrá, dado que lo que se pretende evitar es la entrada de motos y quads. Ya de entrada puedes comprobar que no es un sendero donde se permita la entrada de caballos. La idea me parece bien porque a ambos lados del sendero hay marismas y así puedes ver a muchos padres paseando con sus hijos sin el riesgo de que sufran un golpe inesperado por la estrechez del camino.
Al poco de iniciar el sendero, separándote de la carretera pero yendo en dirección paralela a ella, pasas por el muro que se construyó para el estero de la salina Tres Amigos. A tu derecha las salinas y a la izquierda el estero, que es el nombre que recibe la porción de océano Atlántico tan cercana a la costa que determina la aparición de un ecosistema propia. Lugar donde existen especies vegetales y animales que no se dan en otro sitio. A la hora de comer pregunta por los productos del estero, te sorprenderás porque en ellos se basa la cocina tradicional gaditana.
Al llegar a la desembocadura del río Arillo tienes la posibilidad de seguir de frente llegando a las ruinas de la Casa Salinera Dolores o girar a la izquierda para volver por el otro lado del muro del estero. Si no estás cansado te recomiendo que realices el recorrido completo, sigue de frente.
Cuando llegues al final te encontrarás el muro de la salina San Félix, que te llevará al Molino de Río Arillo. Si estás interesado en conocer la industria salinera no te puedes perder este punto del recorrido, porque este molino era uno de los más grandes de España, con doce piedras de moler.
Al regreso por esta ruta llegarás de nuevo a la bifurcación donde, ahora, tomarás a la izquierda. Allí pasarás por la otra parte del muro del estero, ya camino de vuelta hacia el mirador donde aparcaste. En esta zona se hallan las compuertas de marea, que regulan la cantidad de agua dentro de la marisma. Al final llegas a un par de miradores de aves. Poco más allá ya estás de regreso.
Antes de irte de la zona te recomiendo que te pases por el Centro de Visitantes del Parque Natural. Está a apenas dos kilómetros, en dirección a la playa. Allí te pueden ofrecer cuanta información extra desees sobre el Parque y sus recursos, pero recuerda que sólo abren por la mañana.