El último día en NY lo empezamos visitando la sede de las Naciones Unidas. Queríamos visitarla durante la semana però no tuvimos tiempo y el único día disponible fue el domingo. Lo malo fue que sólo pudimos visitar la primer planta y pudimos ver muy pocas cosas. Si queréis visitarla os recomiendo que planifiquéis la visita de lunes a viernes.
Justo en la Primera Avenida de Nueva York, en la orilla del río Este y casi enfrente de la isla Roosvelt se encuentra la sede principal de las Naciones Unidas. Desde 1950 ocupa este lugar, que es considerado territorio internacional de puertas para adentro, incluso cuando los periodistas retransmiten desde allí, no deben decir que están en Nueva York, sino en Naciones Unidas, para dar más imagen de internacionalidad.
Fue diseñada por un equipo de arquitectos internacionales y el diseño es, en gran parte, de Le Corbusier.
El complejo no tiene mucho más que un pequeño paseo por fuera -se pueden hacer visitas guiadas pero no es muy recomendable-, pues no deja de ser un edificio famoso que sirve sólo con ver de pasada, al menos en mi opinión. Fuera, están todas las banderas de los países adscritos rodeando el gran edificio de cristal. Justo en los jardínes hay una estatua de San Jorge luchando contra el dragón, símbolo de fuerza. Quizás lo más bonito sean los jardínes, justo a orillas del río y presididos por la sede, que pese a tener poco que ver es bastante interesante.
Pero si alguno quire hacer una visita más en profundidad, creo recordar que eran unos 10 dólares y, excepto los lunes, se podía cualquier día. Aunque mejor preguntadlo en la puerta.
En algunas de las visitas se puede llegar a ver alguna de las miles de sesiones que se realizan al año. El barrio en el que se enmarca está lleno de edificios de apartamentos de dimensiones inimaginables y de grandes y lujosos hoteles.