527 metros con antenas. 442 sin antenas… Con o sin, la Torre Sears se encuentra en la actualidad entre los tres rascacielos más altos del mundo junto con las Torres Petronas y el Taipei 101. Tiene 110 pisos, más de 100 ascensores, casi 2.000 escalones…
Es uno de esos lugares de obligada visita si se está en Chicago. No es muy cara, unos 12 dólares, aunque hay descuentos para estudiantes, jóvenes, prensa, grupos… Está no muy lejos de Grant Park dirección oeste.
Se construyó entre 1970 y 1973 y su arquitecto fue Bruce Graham.
Su diseño es bastante curioso. Según te cuentan en un vídeo el arquitecto fumaba bastante y planteó la construcción con módulos distintos como si fuesen cigarrillos. Así, desde arriba, la torre es como 9 cigarros formando un cubo de 3x3. Cada uno de esos cigarros tiene una altura y sólo un par llegan a lo más alto.
Desde la base, con el día claro, uno ya se hace a la idea de lo enorme de esta construcción. A la entrada te reciben con la habitual foto sobre un croma de recuerdo y pasan a ponerte un vídeo de cómo se construyó la torre y sus características, etc. Lo bueno arranca cuando entras acto seguido al ascensor y te suben de golpe hasta el piso 103. Desde allí la vista es impresionante. El inmenso lago Michigan a un lado, la cuadrícula de la ciudad… Todo diminuto, enano. Se pueden observar todos los rascacielos de la ciudad, el río, el parque Grant, el estadio de los Chicago Bulls… todo.
A diferencia del Empire State el Rockefeller Center de Nueva York, éste está todo cerrado con cristales, por la altura y porque por algo está en la ciudad del viento. Es lo malo, que si no das con un cristal que no esté manoseado las fotos saldrán sucias. Arriba están los típicos prismáticos para ver más lejos aún y constante información sobre a ciudad y los puntos que se ven desde allí arriba. Destaca la zona en la que te ubican el área devastada por el famoso incendio que arrasó la ciudad en 1871.
Desde allí arriba uno ve todo completamente distinto, los edificios que desde abajo parecían altos ahora son enanos y la gente… no se la ve casi. Una locura. Merece la pena estar un buen rato allí arriba, viendo la ciudad desde más de 400 metros de altura, tratar de encontrar las zonas por las que hemos pasado y descubrir otras nueva a las que ir.
Desde arriba, en un día claro, uno puede llegar a ver cuatro estados y una distancia de cerca de 70 km. O eso dicen, porque medirlo es complicado…
En definitiva, una locura y toda una experiencia.
A la salida están als tiendas con los recuerdos clásicos, algunos curiosos y la zona donde te entregan la fotito de la entrada. Un poco cutre… La foto claro.