Marcos M. Gomez
dijo:
El lugar que hoy conocemos como el Rocío, da nombre no sólo a la Virgen, sino a una aldea y a un territorio concreto. La iglesia de El Rocío se asienta a los pies de unas maravillosas marismas donde conviven caballos y flamencos.
Esta iglesia es conocido por todos por las televisivas peregrinaciones en honor a su virgen. Además de esta curiosidad, merece la pena acercarse a este pintoresco edificio encalado donde siempre esperan coches de caballos a la puerta, la luz deslumbra en las paredes y siempre se oye una especie de aleteo de abanicos.
La actual disposición de esta iglesia no es muy antigua, data de mediados de los 60 del siglo XX, aunque parte de los cimientos pertenecen a la iglesia medieval del siglo XIII.
Un lugar imprescindible si se viaja por Huelva.
Dicen que “quien hace el camino vuelve”. No ha sido mi caso, aunque propiamente yo no hice el camino sino que me desplacé directamente a la aldea. No es lo mismo, si te es posible engánchate a alguna Hermandad. Las hay de muchos sitios diferentes, incluso de Madrid. La Hermandad, por antonomasia, es la de Almonte. Las demás son filiales pero para el caso son las que hacen el camino más largo.
Imagínate el camino. Es como una romería pero en festivo. Sales del punto de origen vestido de rociero, ya eso es una tradición. Te integras en una caravana de carrozas, alegramente decoradas. Puedes ir andando, es lo más bonito reservando otras formas de viajar para cuando te sientas cansado. O puedes ir sobre alguna carroza, o a caballo. No hay prisas, no es una carrera, se trata de hacer el camino hasta la aldea, donde os espera la Virgen que ese día saldrá a saludaros.
Pero, eso sí, durante todo el camino te acompañará, a muy corta distancia de tu oído, “el tío del tambor”. El resto del año, como la inmensa mayoría de los rocieros, es una persona normal, callada y taciturna. Pero en el camino se transforma, se convierte en un tamborilero capaz de machacar tus oídos las 24 horas. No duerme, como tú tampoco podrás hacerlo por mucho que te empeñes.
Por lo que, de forma obligada, te verás forzado a consumir vino, de Jerez sobre todo, todo tipo de alcoholes y comida. El camino gasta muchas energías, por lo que te sorprenderá la cantidad de comida que tomarás constantemente.
Pero no las comidas habituales del resto del año. Aquí se toma el “ajo rociero”, sin necesidad de parar de andar, por ejemplo. Las recetas de la abuela, después de tantos años de camino. Hay que comer, cantar, bailar y beber a todas horas.
Cruzarás por parajes maravillosos, por pleno Parque Nacional de Doñana que se abrirá ante ti, que abre ante los rocieros veredas que sólo se permiten hollar en estos días de camino. Por debajo casi todo es polvo, que se levanta y te inunda como una niebla lúdica. A los lados vida natural totalmente libre, tanto animal como vegetal.
En Sanlúcar de Barrameda cruzarás en una barcaza el Guadalquivir, ya no hay marcha atrás, estás dentro de Doñana. Poco después llegas al vado y serás bautizado. Todos los que van por vez primera tienen que ser bautizados.
Luego comienzan kilómetros de Parque Nacional, rodeado de una inmensa alegría y del machaqueo del “tío del tambor”.
Al final del camino está la aldea, donde reside la Virgen. Alrededor de la ermita se han ido construyendo diversas Casas de Hermandad para alojaros en estos días. Si tienes suerte la Virgen saldrá a saludarte cuando llegues a tu Casa, y allí se sortearán las alcobas. Con suerte tendrás una cama para intentar dormir, aunque da igual, nadie duerme en el Rocío.
Cuando los gallos canten a medianoche los mozos de Almonte saltarán la reja y sacarán a pulso a la Virgen. Es el momento cumbre, el más emocionante. Luego, tras esa noche triunfal, sólo queda la vuelta. Un regreso por el mismo paradisíaco camino.
Pero yo llegué en furgoneta y acampé a las afueras de la aldea. Rodeado de miles de tiendas de campaña. Ese año éramos un millón de rocieros, atraídos por no sé sabe bien qué, porque ¿qué misterio hay en ver salir una imagen mariana?
Algo debe de existir en esa imagen, esa talla ha de poseer una magia especial porque al verla se te eriza el alma. Porque su recuerdo es imborrable.
Antes su Casa, perdón su Santuario, era mucho más modesto. En 1295 era una sencilla ermita de madera con el tejado a dos aguas, construida para acoger los ritos religiosos de Alfonso X antes de salir de caza en este paraje. Pero en 1775 quedó destruida por un terremoto y se rehizo en estilo mudéjar con uso de alicatado sevillano.
El lugar fue cobrando fama, convirtiéndose en la romería más grande de España, y conforme su fama crecía el Santuario se iba haciendo mayor. Aún hoy continúan las obras, ahora en la parte de la Sacristía. Se sigue llamando Santuario pero he visto catedrales más pequeñas.
Totalmente pintada de blanco te dará la impresión de haberla visto muchas veces incluso cuando la veas por vez primera. Esto es así porque ha sido imitada en infinidad de iglesias y ermitas a lo largo de toda la geografía. Aunque te puede sorprender su enorme fachada, cuando tú puedes esperar la de una pequeña ermita. La Virgen no ha crecido pero su Casa no para de hacerlo.
Por delante es neogótica, pues en 1963 se reconstruyó imitando el estilo gótico. Para mi gusto es demasiado grande, lo que le resta proporcionalidad. Llama la atención que junto a la entrada principal haya dos tiendas de venta de recuerdos, así que no tendrás que andar mucho. En la parte superior de la fachada una espadaña triple, recorrida por las aves que nidifican en el mismo Santuario y en las marismas cercanas.
Conserva la clásica planta basilical, ahora dividida en tres naves con crucero y ábside. La nave central se cubre con bóveda de cañón y se ilumina con vidrieras con los escudos de las provincias de Andalucía, Almonte, etcétera.
El Camarín de la Virgen se halla tras el Retablo Mayor. A su lado la antigua sacristía, camino obligado a la Sala del Museo.
Lo penoso es que no te dejan hacer fotografías. Sólo en los momentos de máxima concurrencia se puede, porque en esos instantes el tema no es controlable. Por el lateral izquierdo, donde está la entrada del Crucero, se pueden hacer algunas fotos desde fuera del Santuario.
De esta Virgen con tanta magia no se sabe nada, absolutamente nada. Es otro de los misterios de El Rocío. No se sabe cuándo fue hecha ni por quién. Corre la leyenda de que un pastor halló la imagen en el hueco de un árbol donde fue ocultada para evitar que cayera en manos de los invasores musulmanes en el siglo VIII. Pero la imagen no parece ser tan antigua ni los musulmanes tan iconoclastas como para eso. Es la clásica leyenda con la que se justifican las apariciones de numerosas vírgenes, pudiendo deducirse que es muy probable que la talla fuese realizada a finales del siglo XIII o inicios del XIV.
En cualquier caso este es un rincón muy especial, de esos que te conmueven el alma. Por eso esta aldea, antes pueblo fantasma el resto del año, los fines de semana se llena de viajeros que deciden pasar el día junto a las marismas, en la compañía de su Madre.
La ermita del Rocío es el edificio más destacado de esta aldea que se encuentra situada en Almonte, Huelva. Este templo se ha hecho famoso a nivel internacional gracias a la romería del Rocío que hace que cada año se acerquen hasta aquí miles y miles de debotos de la Virgen del Rocío.
A pesar de que son miles los fieles que, al menos un día al año, llegan hasta esta iglesia, el tamaño de la misma es más bien reducido, esto es algo que sorprende cuando entras, porque todo el mundo se lo imagina bastante más grande.
Se encuentra situada en el centro de la aldea y su exterior es muy sencillo, es completamente blanca, igual que el resto de edificios del lugar, y destaca el campanario con cuatro torres y una cruz en la parte más alta. Esta ermita fue construída en 1960 por los arquitectos Antonio Delgado y Roig y Alberto Balbontín de Orta, y sustituye a otra que existía en el mismo lugar y que sufrió grandes daños en el terremoto de Lisboa de 1755.
El interior de la ermita es también muy sencillo, eso es lo que más sorprende al entrar, porque se trata de una sola nave blanca que apenas posee ornamentaciones. Esto hace que el retablo, que es el lugar en el que se encuentra la talla de la Virgen del Rocío, llame mucho más la atención.
En cuanto a la talla de la Virgen, hay que decir que es muy pequeñita pero posee una gran belleza, sobre todo por su rostro.
Candido
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Ilopdie
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