El San Ginés se encuentra en el Padizo del Callejón del Gato. En el punto exacto donde Valle-Inclán se reflejaba en sus espejos para escribir sobre el esperpento y en frente de la Joy Eslava, otro sitio emblemático de Madrid ahora tomado por adolescentes con ganas de fiesta.
Esta chocolatería está abierta las 24 horas, es una auténtica maravilla ir a las cinco de la mañana, después de una cansada noche de fiesta y poder tomarte un chocolate con churros por unos 4 euros rodeado de todo tipo de gente: Castizos madrileños (los llamados "gatos"), multitud de extranjeros semiborrachos, travestis, familias con hijos....
Es un lugar que no hay que perderse si se va a Madrid, eso sí, en las horas de madrugada puede ser realmente difícil encontrar sitio en las mesas de abajo llegando incluso a tener que esperar media hora de pie (largo tiempo si se tiene en cuenta el estado físico en el que uno se suele encontrar a las 5 de la mañana).
¿Lo mejor? Ir un poco antes o después o hacerse amigo de las mesas de al lado para que te cedan amablemente un sitio. ¡Una original forma de hacer amigos!
Pocos lugares tienen un sabor tan castizo y un chocolate con churros (o porras) como este lugar. Con más de 100 años a sus espaldas esta chocolatería se ha ganado la fama y el renombre en Madrid y los alrededores.
Sigue siendo un clásico de noches de marcha, nocheviejas y una parada imprescindible de los que gustan del buen chocolate y estén por el centro de Madrid.Yo, como buen madrileño, siempre que vuelvo por mi tierra intento pasarme por allí al menos un día.
Una de las cosas más típicas en Madrid, es tomarse un buen chocolate con porras, pero ni en todos los sitios tienen ni son tan buenas, pero hay una chocolatería en la que tanto el chocolate como las porras son riquísimas. Se trata de la chocolatería San Ginés, que se encuentra en el centro de la capital. Se encuentra fácilmente ya que está ubicado entre la Plaza Mayor y la calle Arenal. La calle se llama pasadizo de de San Ginés y lo encuentras al meterte en el callejón que está justo entre la famosa discoteca Joy-Eslava y la Iglesia de San Ginés.
Tienes que pedir en la caja de la barra y luego te lo sirven donde te sientes. Consta de un piso, una planta baja y una terraza. Esta chocolatería fue fundada en el año 1894 y está decorada elegantemente.
El chocolate está espeso pero sin grumos y tiene un sabor delicioso, y las porras están muy muy buenas al igual que los churros. Además el precio está bastante bien, ya que por un chocolate con dos porras y dos churros me cobraron 4 euros.
Y lo mejor de todo es que no cierra, ya que está abierto las 24 horas, con lo cual se puede disfrutar de esta delicia a cualquier hora del día.