Johanna Curto
dijo:
Te vas acercando, la luz se hace cada vez más blanca, la civilización se queda atrás a medida que el todo terreno avanza y ante mis ojos, un paisaje lunar. La lluvia de la noche anterior ha dejado una fina capa de agua sobre el desierto de sal haciendo que el paisaje se duplique cual espejo horizontal, "como es arriba, es abajo". La serie de fibonacci se cumple en los exágonos perfectos que dibuja la sal. El horizonte se pierde... El paisaje más increible que jamás he visto.
He estado en otros salares: El desierto de sal que se extiende a pocos kilómetros de Uyuni no se parece a ninguno, es único, poderoso, mágico.
Accedemos por el caserío de Colchani; ahí nomás ya el mundo es de sal. Resplandece la sal encharcada, resplandece azul y trasparente el agua estancada. Los hombres hacen montoncitos de sal para que el agua drene, lo hacen a mano, con palas; algunos transitan entre los montoncitos en bicicleta. Más allá, la nada. La blancura que enceguece y el cielo sin nubes. Hace frío, hace calor. El salar es liso, no tiene límites, a veces el viento dibuja olas en la superficie. ¿Por qué la fascinación que me produce ser un punto oscuro en la infinita blancura?
-Dónde estamos, hacia dónde nos estamos dirigiendo, norte, sur, este, oeste- pregunto a Omar, el chófer.
-Hacia el sudoeste vamos. Hacia la frontera con Chile.
-Y cómo sabes la dirección, si todo se ve igual.
-Yo sé, yo conozco. Todos los caminos llegan al mismo sitio.
Arriba del techo de la 4x4 van dos tanques de gasolina, agua, las mochilas, las bolsas de dormir, cajas con víveres, una garrafa de gas y la cocina que usará Felisa -la cocinera- para prepararnos la comida.
Aunque el desierto de sal es llano, subimos. Ya estamos a 4000 metros, más kilómetros y llegamos a 4300. No podemos quitarnos las gajas oscuras ni por un momento; es difícil con tanta luz sacar fotos. Sin embargo todo es una foto. Todo es una inmensa belleza. El blanco, su brillo y el cielo.
Al mediodía atisbamos una 'isla': Una montaña verdinegra en medio del mar de sal. La isla -Inca Huasi se llama- está llena de cactus milenarios. En la isla nos detenemos a comer. Mientras Felisa prepara la comida subo a la cima de la isla, de pronto me siento mal. Muy mal. No puedo con tanta claridad, tanto aire liviano, tengo el estómago en la cabeza. Me digo que no debo enfermarme acá. Felisa me dice que es normal, que unos tecitos de coca me sentarán bien. Tomo litros de agua, no como nada, salteo la rotación democrática de asientos del 4x4 y voy siempre adelante con la ventana abierta. De a poco me siento mejor. Las horas y el desierto de sal se acaban. La blancura queda atrás y aparece la tierra. Pobre, desbastada, sembrada con quinua. Quinua seca, rala, medio marchita, sedienta. No se ve a nadie.
La sensación es que el mundo se ha quedado vacío.
Leonor Fernandez
dijo:
Al entrar a Bolivia desde Argentina por La Quiaca nos tomamos un tren desde Villazon hasta el Salar de Uyuni que nos llevo 9 horas de viaje, La verdad que ese tren es increiblemente hermoso, junto con el paisaje que se abre en el transurso del viaje. Al Salar llegamos por medio de un tours muy accesible economicamente en el cual nos llevaban hasta el hotel de sal y nos dejaban viajar en el techo de la camioneta para poder disfrutar todavia mas de la vista increible del lugar.
Ademas se puede ver el trabajo constante de la gente del salar que explota esta reserva natural.
Recomendable
Isejaa
dijo:
El Salar de Uyuní es uno de los lugares más espectaculares que he visitado, y he visto muchos!
Es una extensión de sal plana, durante kilómetros y kilómetros, un desierto a 3800 metros de altura entre Bolivia y Chile. En medio de la nada, hay como oasis de cactus gigantes! Lo verde e inmensos que son contrasta con el blanco infinito de la sal.
Para visitarlo tienes que tomar un tour, al menos que quieras caminar semanas enteras por el salar. Yo había conseguido uno de 3 días con guía, un jeep y 7 personas más para 50 euros. Incluye alojamiento y comida, y la entrada al parque natural, por lo cual es muy barato.
Lo único que no puedes olvidar son gafas de sol y crema, a pesar del frío hay un sol tremendo que quema, solo mira lo morena que es la gente! Y una cámara con pilas cargadas para 3 días de fotografía intensa.
Si puedes, al llegar a Uyuní pueblo, quédate unos días para acostumbrarte a la altura. Si no puedes, tómatelo tranquilo, no hagas mucho esfuerzo físico, y no comas mucho, sobre todo en la noche, o sal a pasear antes de dormir, sino te enfermarás (como yo..).
Este coloso blanco me ha maravillado. En medio de la salina se encuentra la isla de Incahuasi!!! Está llena de cáctus a lo "luky luke" de los que algunos son milenarios. Ble Salar es la puerta de entrada por el sur Lipez una de las regiones más bellas del sur de Bolivia y podríamos decir que de América del Sur.
Mateo
dijo:
Paulinette
dijo: