Una de las cosas que más me gustó del Ojalá es su iluminación. Son los mismnos dueños de la musa de la latina y tienen algo en común:, tienen una parte de abajo muy especial: todo el suelo es de arena de playa y se come en unos sillones en el suelo (no es muy comodo pero si que es dviertido para una cena de amigos). En cuanto a la comida un poco de todo: ensalas variadas, carne, sushi, makis, etc...y que buenos los postres.
Muy buen ambiente y muy buena atención son dos de las cosas que nos podemos encontrar en el Ojalá...Sirve para casi todo, bien puedes comenzar la noche disfrutando de uno de los mejores mojitos que he probado en Madrid al ritmo de funk, rock o chill out, como también es genial para reuniones en grupo y disfrutar de una riquísima comida o cena. Hay dos plantas, la de arriba, donde está la barra también cuenta con mesas para comer, pero sí se quiere un ambiente "estival" en cualquier época del año, lo mejor es ir a la planta de abajo donde, acomodados entre cojines y arena de playa, a la luz de las velas y con espacio para cenas en grupo, los camarer@s se encargarán de atender tus peticiones...La comida es muy variada, desde carnes (las brochetas de jabalí son de infarto) hasta ensaladas tan exquisitas como la de foie, aunque para la primera vez lo mejor es pedir el menú de degustación y así para las próximas ya se va más "encaminado" con respecto al tema culinario.
El restaurante propone una concepto innovador, un lugr para cenas informales de tapeos para compartir con una buena carta de vinos, cafés y los mejores cocteles. De ambientación y decorado impactante, con luces de tonos intensos proyectadas en las vistosas paredes de ladrillo visto.
El local esta abierto desde la mañana hasta largas horas de la noche, para ello cuenta con una carta de tentadores desayunos y meriandas.