Realmente un gran descubrimiento para comer cerca de la Plaza de Santa Ana, 100% recomendable.
Tienen un menú de 13€ pero nosotros hemos comida de carta. Para picar unos caracoles preparados de una manera muy diferente a lo que estoy acostumbrado y un queso fundido excelente. Y de plato un tartar de atún muy rico.
El servicio perfecto, son camareros franceses como los dueños pero hablan buen español. Y en cuanto a la decoración muy acogedor.
Entra dentro de mis restaurantes favoritos.
Típicos gustos y sabores franceses en pleno corazón de Madrid. Cuenta con una gran variedad de platos de ese país, elaborados con productos propios de allí, y conservando las recetas tradicionales. Ambiente cálido.