Viva la sidra y la comida asturiana. Un lugar más que recomendable, sobre todo para ir en compañía de un asturiano con morriña por su tierra. Aunque hay quien dice que la sidra no sabe igual pasando los Picos de Europa, me chifla este trocito de Asturias en pleno Madrid. A ser posible, si el tiempo lo permite, es mejor subir a la segunda planta y planta y disfrutar de la terraza al aire libre. Los precios económicos y los productos sensacionales. Nosotros comimos chorizo a la sidra, cabrales y empanada, aunque lo más típico es el pollo a la sidra. ¿De postre? Arroz con leche... Y la sidra que no falte.
No puedo entender la fascinación de los madrileños por Casa Mingo. Estoy de acuerdo en que la sidra es excelente, qué menos en una sidreria, aunque te ponen vasos normales para beberla y no la puedes escanciar, pero el menú me parece corto, insuficiente y con cosas inaceptables como la ensalada en envase de aluminio tipo avión. Los pollos son raquíticos y su sabor no es mucho mejor que el de los grills, y si pides unas patatas fritas de acompañamiento te miran como si hubieras pedido un bocadillo de elefante. Los camareros deben estar bastante quemados, porque van de resabiados, y les echan broncas a los clientes.
Sin duda este es uno de mis sitios favoritos para comer en Madrid, no solo porque está en una de las zonas más castizas y porque me trae mucho recuerdos, sino porque cualquier cosa que te pidas está buenísima!! y a muy buen precio. Yo os recomiendo el chorizo a la sidra (3 euros) y el pollo asado (7 euros). Este sí que es un sitio de visita obligada así que no os perdono si os pasáis por Madrid y no os tomáis un chorizo a la sidra en Casa Mingo.