Quienes estén buscando degustar platos de la cocina típica castellana no pueden dejar de visitar este restuarante. Aquí elaboran comida casera tal como lo hacían las abuelas, y además, la ambientación es tan cálida y acogedora que hará sentir como en casa. El punto fuerte: sirven un plato con más de un siglo de tradición se llama la pepitoria de gallina. Y los martes preparan el cocido completo, servido en dos vuelcos.