Llamamos para reservar pero estaban completos. De todas formas fuimos a tomar una tapa. Tienen una barra en la entrada con unas mesitas para tapas y raciones. El comedor es muy bonito y acogedor. Al final nos sentamos en una de las mesitas de la entrada y pedimos raciones, tapas y algún plato del menu del comedor. Todo buenisimo. Pedimos carpaccio, lingote de paté, salmorejo, montadito de patata. Y cada vez pedíamos una ronda nos ponían su respentiva tapa (risoto, fideuá negro). Luego pedimos unos postres (Soufle de chocolate, Camis y Maceta de chocolates), que estaban tremendos. Recomiendo todos estos platos. A todos nos encantó, y eso que alguno es un poco delicadito, jeje. El trato es bueno, muy correcto. Pagamos 84€ en total y eramos 6. La próxima vez intentaré reservar con antelación y poder sentarme en el comedor.
Hola, para añadir a todo lo que Aunpe11, que me parece fenomenal, que recientemente el Restaurante ha ampliado el local con un comedor anexo, muy bello también como el resto del local, y donde se mejora la oferta culinaria, con la ventaja de poder reservar comidas para grupos, jornadas gastronómicas, etc... ahh y recientemente le han concedido la distinción repsol y michelín.. si vas a Úbeda no te olvides de pasar por este cocqueto y bello establecimiento. Excelente calidad-precio.
El restaurante se encuentra situado en la Cruz de Hierro ( Cuesta Rodadera con el callejero en la mano), muy próximo al Mercado de Abastos, y a algo más de 5 minutos andando del casco histórico (callejeando, eso si).Se recomienda reservar, ya que tiene poquitas mesas y mucha demanda, en el teléfono: 687 777 230
Cuenta con dos zonas diferenciadas, a la entrada tiene un bar muy concurrido en el que se puede tapear y tomar alguna de las raciones de la carta. La decoración de esta zona está ambientada en la antigua cantina de la cercana estación de Linares-Baeza
Pasada esta zona encuentras una pequeña sala, que simula un antiguo vagón de tren. Cuenta con unas 6 mesas, y una reducida pero generosamente surtida bodega.
Tras acomodarnos y pedir las primeras bebidas, abrimos boca con unos aperitivos (no olvidar que estamos hablando de dos visitas distintas), una albóndiga de carne con plátano empanado en ralladura de coco – buen contraste de sabores; y una cucharita con gelatina de bloody mary , llamativo y sabroso.
Mientras degustábamos los aperitivos, dimos varias vueltas a las cartas, tanto de comida, como de vinos (extensísima esta última). Se realizan en la Estación a menudo catas y presentaciones de vinos, cavas y bodegas, aunque no hemos asistido nunca, esperamos poder asistir a aguno de estos eventos.
Nos decantamos, en cuanto a vinos en la primera visita por un Ribera del Duero-La Planta de Bodegas Arzuaga - , es un vino joven muy agradable al paladar (nosotros consideramos a este vino el vino de la casa, ya que es el vino que siempre pedimos en esta casa), y en la segunda también nos decantamos por un ribereño, en este caso un Atalayas de Golbán, francamente bueno y con un color precioso.
En cuanto a la comida, presenta una carta extensa en entrantes, amplia en carne y cortita en pescados, basada toda ella en una excelente calidad y elaboración.
En ambas visitas, pedimos un par de entrantes: Unas milhojas de foie con manzana caramelizada, que son para nosotros el mejor fidelizador que tiene este restaurante,ya que no hay vez que vayamos y no lo pidamos, hemos probado este mismo en muchos sitios, parece que el foie esta de “¿moda?”, pero sinceramente como aquí, en ninguno; también pedimos un revuelto de boletus con ¡¡ foie!!,este plato tiene pinta de convertirse en el número 2 en el ranking de lealtad, siempre tras las milhojas. Tras los entrantes, pedimos un plato principal por persona que fueron: Chuletillas de Cordero con regaliz,exquisitas, con una salsa de paludu de palo, que aromatizaba y daba un sabor realmente conseguido y original, Carrillada guisada con cecina de León el contraste de sabores, gracias al toque ahumado de la cecina y la melosidad de la carrillada, le da a este plato una nota altisima; bacalao con pisto y velo de tocino ibérico (buenos tacos de bacalao confitados),Chuletón de buey con crema de patata, Flamenquin con salmorejo cordobés, de gran tamaño, e ideal si la comensal es, una niña preciosa, como fue el caso.
En la segunda visita, dos de los comensales coincidieron en pedir Tostón, se trata de unas piezas de cochinillo tostado( de ahí el nombre), que está realmente bueno, se trata de otro de los clásicos de la carta( en nuestras peticiones); Presa Ibérica con mostaza antigua, buena ración y sabor; y por último un plato que no estaba en la carta pero que según nos dijo el Maitre (ahora hablaremos de él), estaban ofreciéndolo para ver la aceptación que tenía para incluirlo en ella, se trató de una terrina de manitas de cerdo con trufa, que como ya le dijimos, la pondríamos en la carta sin dudar, logrando un equilibrio entre lo gelatinoso de las manitas y la salsa.
Como postre entre ambas visitas, sólo pedimos un souffle de chocolate ( Coulant???)con helado de leche merengada, realmente bueno.
Por último, no podemos acabar este artículo sin hablar del dueño y guardagujas (valga el símil ferroviario), del establecimiento, conocido como el “Che”, no me preguntéis el porque del apodo. Es una persona amable, cariñosa y sobre todo un profesional como la copa de un pino, encargado y entendido de todos los campos, tanto de la cocina, como de la bodega y el servicio.
En cuanto a la relación calidad-precio (RCP), desde nuestro punto de vista, y teniendo en cuenta que las raciones son abundantes, la calidad excelente, y la elaboración muy currada, la consideramos más que aceptable, aunque tampoco es para ir a diario. Orientativamente el precio medio por persona fue unos 35€ Euros.