Esta casa construida dentro del impresionante palacio El-Badi era en la que el sultán de Marruecos pasaba los veranos.
Llama la atención la simplicidad de esta construcción comparada con el resto del palacio, construido a todo lujo. Esto se debe a la tradición arquitectónica del occidente islámico, donde las residencias de los mandatarios se caracterizan por su simpleza.
Dentro de lo mal conservado que está todavía se pueden ver algunos restos de baldosas y azulejos típicos de la arquitectura marroquí.