Después de atravesar los misteriosos...

Después de atravesar los misteriosos campos de lava que hay que recorrer desde el aeropuerto (a un lado el mar de cenizas volcánicas, al otro lado la mar océana tan azul), se llega en un pis-pas a Reikiavik. Sorprende de inmediato lo pequeña, familiar y colorista que resulta esta ciudad, que a su vez es la capital de un país, eso sí, de un pequeño país (en número de habitantes sobre todo). Desde el principio llama la atención la pureza de ese aire sin contaminación, el brillo de la luz, ese sol radiante en una atmósfera del todo trasparente, si es que, como en mi caso, tienes la suerte de encontrarte con un cielo azul y un sol radiante al llegar.

Aquí no hay atascos, ni agobios, ni estrés, olvídate de todo eso, a pesar de detectarse desde el principio que es una ciudad muy viva. En un momento estamos instalados en el hotel. Hay una gran ofertade hoteles en Reikiavik, incluso algunos no demasiado caros y equipados con todo lo necesario. Al entrar en la habitación, una de las cosas que más me sorprendieron fue la cuestión del agua: Si se abre el grifo del agua fría, se obtiene un agua a una temperatura que roza el nivel de congelación, de sabor dulce y delicioso: Como auténtica agua mineral por el grifo!. Si se elige agua caliente, se trata de otra canalización diferente. Lo primero que sorprende es el ligero olor a aguas sulfurosas, a azufre. Y es que el agua casi hirviendo que sale por el grifo, es el agua que procede del corazón de la tierra: Aquí nada de sucias calderas, es el calor de las profundidades quien calienta el agua. Los islandeses sólo tienen que encargarse de hacerla llegar a cada casa. Esto significa que, además de la poca contaminación por el escaso tráfico, no hay contaminación por calderas y calefacciones, puesto que, del mismo modo, basta con canalizar el agua a elevada temperatura procedente del subsuelo, para tener las casas bien caldeadas y acondicionadas. Doy fe de que a pesar del frío exterior, con ese viento invernal de Groenlandia húmedo y helado, todos los espacios interiores de la ciudad se encuentran a excelente temperatura. No obstante, a pesar de encontrarse Reikiavik más al norte que otras capitales de los países nórdicos, la temperatura es más suave debido a que la corriente del Golfo llega hasta allí. Y es por esto que hasta esta ciudad llegan especies animales más propias de aguas no tan frías.

La ciudad tiene unos 190.000 habitantes, pero uno siempre tiene la sensación de encontrase en una pequeña población. Los hoteles por lo general están en el centro o cerca del centro, dado que es una ciudad que se puede recorrer andando sin problema. Es tan limpia y excepcional esta urbe, que en pleno centro existe el curioso lago Tjörn, donde es posible observar todo tipo de aves migratorias excepcionalmente conviviendo con el hombre en un entorno urbano, cual si fuera una laguna de un espacio natural protegido. También por el centro existe un particular parque. En realidad es un romántico y boscoso cementerio totalmente integrado en la vida de la ciudad. Algunas personas, para ir a su lugar de trabajo o pasear, atraviesan este lugar donde se hace posible la convivencia entre vivos y finados, sin la menor sensación de encontrarte en un lugar sórdido o triste. Rodeando este “parque” se encuentra un agradable barrio de caprichosas villas decoradas en multitud de colores brillantes, como es propio pintar las fachadas en esta ciudad. En lo más alto de este barrio se encuentra la iglesia católica. En el otro lado del lago está la iglesia Hallgrímskirkja, cuyo campanario cuenta con excelentes vistas del casco antiguo de la ciudad. Si tu visita coincide con el toque de campanadas al dar las horas, el espectáculo de imagen y sonido es impactante: El edificio retumba!. Algo más allá del puerto, es posible pasear junto al fiordo que baña la ciudad, divisando en todo momento los imponentes riscos nevados del otro lado de las aguas. En este paseo se encuentra lo que puede ser uno de los símbolos de la ciudad, El Barco del Sol, una escultura de acero de grandes dimensiones, inspirada en un barco vikingo, cuyo reflejo en las aguas del mar con la marea alta, es algo delicioso.

Las calles del centro están plagadas de encantadoras tiendecitas de arte, decoración, diseño, moda, curiosidades, antigüedades, etc., pero en todas se da el común denominador de lo “hecho con encanto”. Aquí no hay grandes almacenes ni centros comerciales impresionantes como en otras capitales. Los espacios son realmente acogedores, luminosos , que invitan a pasar y curiosear por aquí y por allá. Reikiavik siempre resultó una ciudad extremadamente cara, pero es cierto que si rebuscabas un poco, era también fácil encontrar cosas asequibles. Del mismo modo ocurre con los restaurantes, bares y cafés. La ciudad cuenta con una buena oferta gastronómica en donde se pueden probar los alimentos de la zona, como el pescado, marisco, cordero ecológico, etc. La mayoría de los sitios son pequeños y acogedores. Y aunque los precios no son precisamente baratos, es fácil encontrar lugares donde comer bien a un precio razonable. Por ejemplo el Oliver en plena calle principal, o algunas pizzerías y otros restaurantes más asequibles cerca del puerto. Hay un sitio diferente, el restaurante Perlan, con aspecto de observatorio astronómico, instalado a las afueras de la ciudad (pero no alejado) en lo alto de unos antiguos depósitos. Se trata de restaurante giratorio con excelentes vistas sobre la ciudad y la bahía. Es de buena calidad; si se cuenta con una desahogada economía, es una excelente opción como fin del viaje. Para viajeros más modestos cuenta también con un auto servicio interesante. Y para los más recortados presupuestos, la entrada es gratis como visitante para poder observar las vistas y hacer fotos desde el gran balcón. Si se visita en verano cuando no existen las noches, es posible disfrutar de espectaculares puestas de sol a las 23.00 h de la noche!.

Otra buena experiencia es pasar una tarde de invierno en las cálidas y burbujeantes piscinas de la ciudad (al descubierto sí, al aire libre a 0 grados ). Estas aguas termales se calentaron igualmente en las profundidades de la tierra; es uno de los lugares donde los islandeses acuden para hacer deporte o simplemente para reunirse, disfrutar de tranquilidad y conservar su salud. De hecho, esta población cuenta con uno de los índices de salud más elevados de toda Europa. Otro día se pueden hacer excursiones a las muchas maravillas naturales que rodean a la ciudad, ya que se encuentran nada más salir de la capital: Estepas de lava, glaciares y fiordos, volcanes, cascadas, géiseres... Un territorio resquebrajado por innumerables corrientes de agua y columnas de vapor, y el azul del océano atlántico y del mar de Groenlandia rodeándolo todo. La tierra y sus elementos en estado salvaje y nuevo. No es de extrañar que Julio Verne convirtiera Reikiavik en la primera etapa de su Viaje al Centro de la Terra.

Pero el gran contraste de esta tranquila capital, la más septentrional de Europa, rodeada de naturaleza y grandes espacios naturales a tiro de piedra, es encontrar una viva y bulliciosa animación nocturna. En los numerosos garitos en torno a la plaza Austurvöllum o en los alrededores de la calle comercial Laugavegur, se da un ambiente alegre, divertido, moderno y cosmopolita. Si además coincide con el festival de música Airwaves, ¡la cuidad se haya convertida toda ella en una fiesta!. Y si como añadido, al moverte de un sitio a otro tienes la suerte de poder observar en la ciudad el mayor espectáculo nocturno que jamás hubieras imaginado, una impresionante aurora boreal dibujando sus formas sinuosas y caprichosas con brillantes colores, sobre la mismísima zona urbana, tendrás la sensación de encontrarte en una de las ciudades más mágicas e interesantes que hayas podido visitar en tu vida. Yo he podido verlas en varias ocasiones a la salida del festival al movernos de un sitio a otro, incluso reflejadas en el gran lago del centro de Reikiavik. Las auroras boreales comienzan a dejarse ver a partir de septiembre y octubre, aproximadamente cuando las ballenas y otros cetáceos van marchándose de la zona, buscando aguas más cálidas. Porque, entre otras cosas, también es posible en esta ciudad ¡realizar avistamiento de ballenas!.

Quizá ahora sea el mejor momento para ir a conocer Islandia. En la actualidad este país no es tan caro por el reciente desplome de su sistema económico. Ya no hay razón para perderse uno de los festivales más cercanos y modernos, en un entorno inigualable, de ensueño. Espero poder estar este año allí una vez más...

Frann
Frann
02 Abril 2009

Después de un año en Islandia,...

Después de un año en Islandia, trabajando y estudiando, he recorrido buena parte de Islandia y he recopilado muchas fotos de lugares increibles que no hacen justicia a la realidad, pero dan una idea de lo que puedes encontrar en esa isla.Me gustaría compartir algunas con gente curiosa e interesada en conocer cosas nuevas. Y si estáis pensando en un viaje a algún lugar totalmente diferente de lo que conoceis os recomiendo que pongais en vuestra lista de posibles este país tan singular, tanto por sus paisajes como por su cultura. Espero que os gusten.

Airma
Airma
29 Septiembre 2008

La capital islandesa es una ciudad...

La capital islandesa es una ciudad extendida, limpia, con un aire maravilloso, con un agua estupenda, una vida cultural muy activa, unos paisajes de fondo y a diez minutos del centro impresionantes, un clima endiablado y una magia indiscutible. Un sitio para vivir, a pesar de las horas de oscuridad del invierno. El lugar ideal para huir de todo y a la vez tenerlo todo a la vuelta de la esquina.
Vitalista en verano, luminosa hasta la insolencia, romántica en invierno. Si lo quieres todo, ve a Reykjavík.

Manuelsdóttir
Manuelsdóttir
06 Julio 2010

Fin de Año en Reykjavik

He pasado el fin de año en Reykjavik y desde luego merece mucho la pena. El paisaje es muy distinto que en verano y ademas ha coincidido que ha nevado mas de lo normsl. Ha sido un viaje organizado con Catai, y aunque vas un poco a mata caballo, te da tiempo a ver todo y no tienes que preocuparte por buscar las excursiones.
Es un pais con poquisimo turismo asi que no hay nada de aglomeraciones. Merece mucho la pena la excursion en 4x4 y la laguna azul. En esta epoca estas a expensas del tiempo, pero todas las visitas se hacen aunque este nevando y con ventisca. Eso si imprescindible ropa y calzado inpermeable de alta montaña y estar dispuesto a andar.

Sol
Sol
01 Enero 2012

Sin duda es una de las ciudades más...

Sin duda es una de las ciudades más maravillosas del mundo, tiene un encanto especial, todo es muy tranquilo, no hay agobios, la gente es muy honrada, la fiesta es increíble.... El único problema que la cerveza es un poco cara pero no podía tener todo. Además puedes ver a lo largo de Islandia todas las maravillas naturales que puedas imaginar: Volcanes, glaciares, campos de lava, auroras boreales, cataratas,... He vivido casi un año allí, y se lo recomiendo a todo el mundo.
Http://islandeando.Blogspot.Com/

Carlos Is
Carlos Is
31 Agosto 2010

Hola ni experiendia muy buena i que...

Hola ni experiendia muy buena i que vale la pena ir por que es un país que en cada rincón tiene algo impresionante, desde una llanura de lava, una montaya verde con un contraste marrón i negro de piedra volcanica, de un glaciar a pocos metros, del mar con arena negra, cascadas i lagos muy grandes en definivativa un país que vale mucho la pena ir.
La gente super amable, agradecidos un encanto dibino, que se puede hacer en coche i en bici tranquilamente, la verdad se tiene que ir para saborearlo i disfrutarlo.

Eudald
Eudald
18 Agosto 2008

Islandia no cabe en las fotos,...

Islandia no cabe en las fotos, volvere, seguro!!!

Takk
Takk
hace 4 meses

Posta de sol

Tonimore
Tonimore
hace 8 meses
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hace 8 meses
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Simone Sunset
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hace 3 meses
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