Pasear por el Rastro de Madrid es una experiencia que hay que vivir para entender un poco mejor Madrid, una ciudad donde cabe todo tipo de gente.
Un amigo mío catalán dice que Javier Cardenas, periodista "lanzador" al estrellato de muchos de los frikis famosos de este país, encontraría en el Rastro una cantera inagotable de nuevos "talentos".
El Rastro de Madrid es para dejarse llevar, para mirar mucho y para ser mirado. Pero el Rastro también es un lugar para comprar, y así lo entiende mucha gente, normalmente humilde, que huye del poder establecido por las grandes cadenas para buscar sus chollos particulares.
El Rastro de Madrid es el mercadillo más famoso de España. Se celebra todos los domingos y festivos en el barrio de La Latina (Metro La Latina, línea 5 o Tirso de Molina, línea 1), concretamente en la Calle de la Ribera de curtidores, Plaza del Cascorro y aledaños.
El horario es de 9.00 a 15.00h y unos 3.500 puestos diferentes venden todo tipo de cosas, desde ropa hasta flores pasando por baratijas, pañuelos, cds, posters, películas, utensilios de cocina, camisetas, zapatos, marcos, cuadros, muñecos, libros de segunda mano y “antigüedades”.
Es tradicional tomarse unas tapas y cañas en los bares que rodean El Rastro, donde lo más típico es la tortilla, los embutidos, los calamares, etc. Hay innumerables sitios donde ir de tapas y siempre están llenos de gente, con lo que es bastante difícil encontrar un sitio en una barra. También otras calles de La Latina como la Cava alta o la Cava Baja se llenan de gente que acude a probar las deliciosas tapas.
Algunas de las calles del rastro están especializadas, esto es, se venden sólo un tipo de artículos en ellas, por ejemplo, en la calle de San Cayetano se venden cuadros y lienzos y todo tipo de artículos relacionados con la pintura.