El puente de la libertad ,según me dijeron, había que pasarlo andando y pedir un deseo al cruzarlo. Algo muy romántico y entrañable. Yo era feliz por aquellos entonces, estaba contentísimo de como me iba todo y lo cierto es que no podía pedir más. Es por eso que no lo crucé andando ni tampoco me entraron ganas de pedir ningún deseo; pero no negaré que es una romanticada de las que gusta hacer(si estás enamorado/a). Si vienes con tu pareja hazlo, la ciudad te invita a ello ya que desprende una energía que te envolverá, haciendo que todo parezca de otro tiempo más entrañable y romántico,justo de lo que desprende este puente...