Javier Martín
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La Plaza Mayor de Madrid está situada en el centro de la ciudad, a pocos metros de la plaza de la Puerta del Sol y de la Plaza de la Villa junto a la calle Mayor.
El nombre de la plaza ha variado a lo largo de la historia, del primigenio nombre de «Plaza del Arrabal» pasó a llamarse «Plaza Mayor».
Se llamó «Plaza del Arrabal» cuando, de estar fuera del recinto amurrallado medieval, pasó a constituir el centro de los nuevos barrios conformados por el ensanchamiento de la villa hacia el este durante el reinado de Juan II de Castilla, llamados «el Arrabal».
En 1812, cumpliendo el decreto que disponía que todas la plazas mayores de España pasasen a llamarse «Plaza de la Constitución», cambió de nombre, pero solo duraría hasta 1814, año en que pasó a llamarse «Plaza Real». Recuperó el nombre de «Plaza de la Constitución» en los períodos de 1820 a 1823, de 1833 a 1835 y de 1840 a 1843.
En 1873, cambió su nombre por el de «Plaza de la República», y otra vez a «Plaza de la Constitución» desde la Restauración de Alfonso XII en 1876 hasta la Dictadura de Primo de Rivera en 1923. Tras la proclamación de la II República se volvió a cambiar al nombre de «Plaza de la Constitución» hasta el final de la Guerra Civil española cuando se recupera el popular nombre de «Plaza Mayor», nombre que perdura hasta la actualidad.
Gustavo,bongioanni
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Patricia Expósito
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Maria Peiró
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Además de lo ya escrito, es también es lugar de encuentro para los aficionados a la filatelia, donde se realizan intercambios o ventas de sellos. Hay caricaturistas dispuestos a echarse unas risas a tu costa, gente vestida de personajes de dibujos infantiles para hacerse fotos con los chavales, trileros y un sinfín de familias dando una vuelta.
Durante Navidades, es un hervidero de gente y se montan puestos de artículos de broma y venta de abetos. No te extrañe para nada encontrarte con gente por el centro, tanto niños como mayores, llevando pelucas estrambóticas y llamativas. Es ya una costumbre.
Ilopdie
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Daniel García
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La Plaza Mayor de Madrid es, quizá, el lugar más emblemático de la capital. Y lo merece. La mayor parte de las ciudades antiguas españolas tienen su Plaza Mayor, pero la de Madrid es especialmente bella. Presidida por una estatua ecuestre y por los cientos de turistas que se amontonan en ella, sus colores, su belleza, su constante movimiento pese al estático paso de los años, le otorgan un valor especial para el turista. Además, es el sitio ideal para acercarse a tapear o tomar una cerveza, así como uno de los tradicionales bocadillos de calamares. Un lugar absolutamente recomendable que no puedes perderte si visitas Madrid.