Difícil elegir por cuál callejuela llegar a la Plaza Mayor, emblema del Madrid de los Austrias. A mí me encanta el pasadizo de San Ginés, que en su único recodo esconde la maravillosa Chocolatería del mismo nombre, fundada en 1890. La calle de Postas también tiene lo suyo: Guarda la Posada del Peine, el alojamiento más antiguo de Madrid, clausurado luego de cuatro siglos de vida y hoy convertido en hotel hi-tech. Las calles de los Bordadores, Esparteros y Cuchilleros cuentan de los artesanos que trabajaban alrededor de la plaza, mercado principal de la villa desde el siglo XV. Cerrada por los cuatro costados, la plaza albergó en un tiempo a los dos gremios más importantes: El de los Carniceros y Panaderos. Hoy es territorio de pintores callejeros y turistas que, según su bolsillo, se sientan a las mesas de los restaurantes o despliegan kebabs y menús vegetarianos sobre el soleado empedrado.
En estas Navidades 2009, el mercadillo de belenes de la plaza Mayor de Madrid ha estrenado unas nuevas casetas que, según hemos podido comprobar, son bastante mejores que las de años pasados.
El traslado de las casetas de artículos de broma a la plaza de Santa Cruz sigo sin verlo muy positivo para los comerciantes y para el público en general. Estimo que en la plaza Mayor hay sitio de sobra para todos y se evitaría tener que trasladarse aunque sea cerca.
Como todos los años, los belenistas siguen aportando numerosas novedades en las figuras y cada vez es más amplia la oferta, tanto en modelos como en precios. Un espectáculo a tener en cuenta para los visitantes de Madrid.
Enclavada muy cerca de la Puerta del Sol durante el año está llena de terrazas (cuidado con lo que consumis, se os puede escapar más de media nómina). Es muy armónica en la construcción de los edificios tres pisos que la cierran y en ella destaca la estatua ecuestre de Felipe III.
Dicen que en elle se celebraron corridas de toros y autos de fe pero me quedo con lo que hoy en día ofrece en las fechas cercanas a la Navidad, cuando la Plaza se llena de puestos que venden todo tipo de figuritas para el nacimiento, el árbol de navidad o para disfrazarte esos días. Montan también un tio vivo que hace las delicias de los más pequeños.
Javier Martín
dijo:
La Plaza Mayor de Madrid está situada en el centro de la ciudad, a pocos metros de la plaza de la Puerta del Sol y de la Plaza de la Villa junto a la calle Mayor.
El nombre de la plaza ha variado a lo largo de la historia, del primigenio nombre de «Plaza del Arrabal» pasó a llamarse «Plaza Mayor».
Se llamó «Plaza del Arrabal» cuando, de estar fuera del recinto amurrallado medieval, pasó a constituir el centro de los nuevos barrios conformados por el ensanchamiento de la villa hacia el este durante el reinado de Juan II de Castilla, llamados «el Arrabal».
En 1812, cumpliendo el decreto que disponía que todas la plazas mayores de España pasasen a llamarse «Plaza de la Constitución», cambió de nombre, pero solo duraría hasta 1814, año en que pasó a llamarse «Plaza Real». Recuperó el nombre de «Plaza de la Constitución» en los períodos de 1820 a 1823, de 1833 a 1835 y de 1840 a 1843.
En 1873, cambió su nombre por el de «Plaza de la República», y otra vez a «Plaza de la Constitución» desde la Restauración de Alfonso XII en 1876 hasta la Dictadura de Primo de Rivera en 1923. Tras la proclamación de la II República se volvió a cambiar al nombre de «Plaza de la Constitución» hasta el final de la Guerra Civil española cuando se recupera el popular nombre de «Plaza Mayor», nombre que perdura hasta la actualidad.
Gustavo,bongioanni
dijo:
Patricia Expósito
dijo:
Se trata de una plaza porticada de planta rectangular, de 129 metros de largo por 94 metros de ancho, que está completamente cerrada por edificios de viviendas de tres plantas, con 237 balcones en total que dan a la plaza. Dispone de nueve puertas de acceso, de las cuales la más conocida es la del Arco de Cuchilleros, en la esquina suroeste de la plaza. En el centro del lado norte de la plaza se levanta la Casa de la Panadería y enfrente suyo, en el lado sur, la Casa de la Carnicería. En los soportales, sostenidos por pilares de granito, se alojan numerosos comercios de hostelería, por ser un importante punto turístico de Madrid, así como tiendas de coleccionismo, filatelia y numismática.
Ahora en Navidad hay puesto en los que se venden articulos de bromas ,belenes,pelucas etc.
Tiene buen ambiente y es tranquilo por las tardes.
Maria Peiró
dijo:
En el siglo XV era llamada plaza del Arrabal y estaba fuera de la ciudad medieval, era donde se celebraba el mercado principal de la villa. En 1580 Felipe II encargó a Juan de Herrera su remodelación y se concluyó en 1619 bajo el reinado de Felipe III. Esta plaza porticada de 129 metros de largo ha sufrido tres grandes incendios y ha sido restaurada en sucesivas ocasiones, es una joya que no hay que perderse en el centro de Madrid. Han proliferado los restaurantes y bares de tapas, pero perviven algunas tiendas durante decenas de años y aún siguen teniendo un gran regusto castizo.
Además de lo ya escrito, es también es lugar de encuentro para los aficionados a la filatelia, donde se realizan intercambios o ventas de sellos. Hay caricaturistas dispuestos a echarse unas risas a tu costa, gente vestida de personajes de dibujos infantiles para hacerse fotos con los chavales, trileros y un sinfín de familias dando una vuelta.
Durante Navidades, es un hervidero de gente y se montan puestos de artículos de broma y venta de abetos. No te extrañe para nada encontrarte con gente por el centro, tanto niños como mayores, llevando pelucas estrambóticas y llamativas. Es ya una costumbre.
Ilopdie
dijo:
Daniel García
dijo:
La Plaza Mayor de Madrid es, quizá, el lugar más emblemático de la capital. Y lo merece. La mayor parte de las ciudades antiguas españolas tienen su Plaza Mayor, pero la de Madrid es especialmente bella. Presidida por una estatua ecuestre y por los cientos de turistas que se amontonan en ella, sus colores, su belleza, su constante movimiento pese al estático paso de los años, le otorgan un valor especial para el turista. Además, es el sitio ideal para acercarse a tapear o tomar una cerveza, así como uno de los tradicionales bocadillos de calamares. Un lugar absolutamente recomendable que no puedes perderte si visitas Madrid.