De nuevo en nuestro punto de partida, la Puerta del Sol,...
De nuevo en nuestro punto de partida, la Puerta del Sol, vamos rumbo a la Plaza Mayor. Cogeremos la calle Mayor, luego tomaremos la calle Postas (saturada de tiendas de souvernirs) que desemboca en la Plaza Mayor (1848). Tiempo atrás era lugar de encuentro de la ciudad, esto significaba que lo mismo se organizaba allí una feria, que una corrida de toros que una ejecución. De los sentenciados llama la atención que dependiendo del tipo de muerte (horca, hacha o garrote) se hacía frente a un edificio u otro. Actualmente, los madrileños disfrutan de un mercado navideño y todos los domingos y festivos por la mañana de uno filatélico y numismático.
Es un lugar de encuentro turístico y varios establecimientos de corte añejo como las sombrererías La Favorita o Casa Yustas, ambas de 1894 y de las pocas que quedan en la ciudad, las monteras y los sombreros cordobeses comparten su espacio con otros sombreros de corte más fashionista. Las terrazas de esta plaza son un lugar muy solicitado para tomar algo, aunque si hay que elegir algo castizo, sin duda hay que ir a alguno de los locales cuya especialidad es el bocadillo de calamares y disfrutarlo mirando la estatua de Felipe III o la Casa de la Panadería, tiempo atrás gran tahona de la ciudad.
Saldremos de ella por el Arco de Cuchilleros. Llegados a este punto, lo ideal es callejear, propongo un recorrido y a los intrépidos que se pierdan en estas calles (siempre rumbo a Bailén). Tomaremos la calle de la Cava de San Miguel, subiremos un poco por la de Conde de Miranda entrando en su plazuela y bajaremos por la calle del Codo y daremos con la Nunciatura en Madrid. Seguiremos caminando por la calle Sacramento hasta volver a la calle Mayor, que desemboca en la calle Bailén donde nos encontraremos la catedral de la Almudena y el Palacio Real. El camino está plagado de placas que conmemoran hechos históricos o huéspedes ilustres de edificios, probablemente y lamentablemente, muchos de los personajes sean ajenos para los extranjeros, pero yo los encuentro maravillosos, es como si los libros de Historia de España se convirtieran en realidad. Y mencionaré dos sitios, la plaza de la Villa, donde se alza la estatua del almirante Álvaro de Bazán y cuyo pedestal reproduce los versos que Lope de Vega le dedicó y una tienda de dulces de religiosas –que tradicionalmente son pecados golosos-, El jardín del convento (Cordón,1) que pone una vela olorosa junto a la puerta para que los caminantes no tengan más remedio que entrar, como ya no se hornea, los maravillosos olores tienen que llegar de algún otro sitio.
Hemos consumido el tiempo, han sido doce horas intensas, para ver más habrá que hacer el de 24 horas... Como dice Kelly Clarkson en Stronger, lo que no te mata te hace más fuerte.
Y un consejo general final. Siempre que turisteo llevo en la mochila: una botella de agua, una barrita energética, cambio para los transportes públicos y una chaqueta fina. Y una tarjeta del lugar donde me hospedo… Nunca sé si podré parar a comer o beber algo, si estaré cansada o si hará frío o el aire acondicionado será polar…
Movimiento constante, tiempo estático
La Plaza Mayor de Madrid es, quizá, el lugar más emblemático de la capital. Y lo merece. La mayor parte de las ciudades antiguas españolas tienen su Plaza Mayor, pero la de Madrid es especialmente bella. Presidida por una estatua ecuestre y por los cientos de turistas que se amontonan en ella, sus colores, su belleza, su constante movimiento pese al estático paso de los años, le otorgan un valor especial para el turista. Además, es el sitio ideal para acercarse a tapear o tomar una cerveza, así como uno de los tradicionales bocadillos de calamares. Un lugar absolutamente recomendable que no puedes perderte si visitas Madrid.
Una plaza con carisma
La Plaza Mayor es uno de los sitios más carismáticos de la ciudad de Madrid, o al menos lo es para mi. Me encanta pasear por la zona y acabar allí pasando por alguna de sus callejuelas.
Si el tiempo acompaña te puedes tomar algo en una de sus terrazas. También puedes hacer algo muy típico de la Plaza Mayor, tomarte un bocadillo de calamares, que están de muerte.
En Navidades se llena de puestos en los que poder comprar desde adornos de Navidad, pelucas y gorros que durante estas fechas adornan las cabezas de gran parte de los viandantes, o bromas para el día de los santos inocentes.
Me acuerdo de cómo me emocioné cuando estaba viviendo fuera del país y vi que en un video de "Where the Hell is Matt?" y aparecía La Plaza Mayor en uno de los momentos más divertidos. En ese momento eché mucho de menos España y por eso siempre que piso esta plaza, me traslada a ese preciso momento y me despierta muchos sentimientos.
Otro de los imprescindibles y que seguro no te defrauda.
Los alrededores de la Plaza Mayor
Difícil elegir por qué callejuela llegar a la Plaza Mayor, emblema del Madrid de los Austrias. A mí me encanta el pasadizo de San Ginés, que en su único recodo esconde la maravillosa Chocolatería del mismo nombre, fundada en 1890. La calle de Postas también tiene lo suyo: guarda la Posada del Peine, el alojamiento más antiguo de Madrid, clausurado luego de cuatro siglos de vida y hoy convertido en hotel hi-tech.
Las calles de los Bordadores, Esparteros y Cuchilleros cuentan de los artesanos que trabajaban alrededor de la plaza, mercado principal de la villa desde el siglo XV. Cerrada por los cuatro costados, la plaza albergó en un tiempo a los dos gremios más importantes: el de los Carniceros y Panaderos. Hoy es territorio de pintores callejeros y turistas que, según su bolsillo, se sientan a las mesas de los restaurantes o despliegan kebabs y menús vegetarianos sobre el soleado empedrado.
Excepcional
En cualquier día del año, a cualquier hora del día; no hay un lugar mejor para encontrarse o reencontrarse que en la plaza Mayor. Aquí iniciamos hoy, emocionados, nuestra visita al Madrid de los Austria.
Empezar en este lugar --en origen llamado plaza del Arrabal-- encierra un grave peligro; no desear salir, querer permanecer en este pequeño, acogedor y bello mundo circundado, sin fin, por soportales. Así fue concebido cuando, sin jactancias, el mundo era España y España su plaza Mayor. Esta inclusión “cuasi” mística, barbulle en el alma de su promotor, Felipe II y también en la de su primer artífice; Juan de Herrera; es el año 1561. Nada cambia, mudándolo todo con sus muchos avatares incluidos ilustres arquitectos; Diego de Sillero, Juan Gómez de Mora, Sabatini, Juan de Villanueva. Son los años 1590, 1619, 1790, 1854.
¡Que hermoso resulta entrar por cualquiera de sus nueve puertas antes de descender por el arco de cuchilleros! Pasaremos del claroscuro pasaje al deslumbrante espacio central.
Allí encontraremos a algún amigo, ¡Que digo?, aquí todos son amigos; el amigo transeúnte, el amigo mimo, el amigo hombre estatua, el amigo ocioso, el amigo poeta, el amigo pintor…el amigo camarero; ¿qué va a tomar el señor?. ¡Cuidado con lo que pides!, Felipe III te contempla y nada se le escapa erigido en el centro de la plaza, montado en su caballo. “Me voy pero volveré”, le dices -ya añorante- descendiendo por una de sus nueve salidas; la escalinata del arco de cuchilleros.
Los personajes de la Plaza Mayor
Este domingo soleado de Abril he ido a comer con mi familia a la Plaza Mayor. Siempre es un placer, en cualquier época del año, dar un paseo tranquilo por el centro neurálgico de la capital. Como siempre que sale el sol, y más en domingo, la plaza se llena de gente de todo tipo, desde las familias como la nuestra, hasta los turistas, pasando por viajeros-trotamundos, corros de jóvenes, pintores y dibujantes, músicos, y últimamente, quizá por efecto de la crisis, "personajes" o artistas o no sé cómo llamarlos que realizan performance en cualquier punto de la plaza, esperando que alguien les eche una moneda a cambio de ofrecer entretenimiento y espectáculo.
También, y esto es más usual en las fiestas de Mayo y Agosto, chulapos y chulapas (castizos de Madrid) engalanados, paseándose y comiendo en los sitios de la Plaza.
Este domingo me fijé en todos ellos, con mi cámara, y la verdad es que lo pasé realmente bien, así que animo a todo el mundo a que no deje de ir a la Plaza Mayor y saborearla con todo su encanto, en estas mañanas o tardes soleadas de primavera :)
Seguramente que se ha hablado mucho de la Plaza Mayor de...
Seguramente que se ha hablado mucho de la Plaza Mayor de Madrid y que yo no soy el más experto para poder decir algo al respecto, pero de lo que si estoy seguro que es un sitio que te sigue llamando aunque lo hayas visitado muchísimas veces; siempre existe algo que ver, conocer, disfrutar o retratar, sea primavera, verano, otoño o invierno. Las fotos que aquí dejo son principalmente de las calles y callejones que concurren hacia ella; fueron tomadas en una noche bastante fría en el año 2004, a principios de diciembre y el cielo rojo que se observa es exactamente igual al que había en ese momento.
Para los viajeros que quieran hacerse una idea del Madrid tradicional es muy adecuado, además se suele encontrar sitios para comer o disfrutar de la noche, casi para toda la gama de presupuestos; y si buscas recuerdos típicos de Madrid y de España, encontraras un gran número de tiendas donde adquirirlos, tanto en la misma plaza como en sus alrededores.
Me quedo con la Navidad
Enclavada muy cerca de la Puerta del Sol, durante el año está llena de terrazas (cuidado con lo que consumís, se os puede escapar más de media nómina). Es muy armónica en la construcción de los edificios tres pisos que la cierran y en ella destaca la estatua ecuestre de Felipe III.
Dicen que en elle se celebraron corridas de toros y autos de fe pero me quedo con lo que hoy en día ofrece en las fechas cercanas a la Navidad, cuando la Plaza se llena de puestos que venden todo tipo de figuritas para el nacimiento, el árbol de navidad o para disfrazarte esos días. Montan también un tiovivo que hace las delicias de los más pequeños.
La plaza de la capital
La plaza Mayor de Madrid está llena de vida, como todo el centro de la capital, pero sobre todo en fin de semana. Vayamos a la hora que vayamos, encontraremos muchísima gente disfrutando de esta gran plaza, rodeada por los característicos edificios rojos y el ayuntamiento, que tiene unos murales que hay que pararse a verlos con detenimiento.
En los días de sol, encontraremos toda clase de artistas callejeros, mimos, payasos y músicos alegrando las tardes en la plaza, que podremos ver formando un corrillo o desde alguna de las terrazas de la plaza, que mantienen ese corte castellano de madrid.
Una visita imprescindible en Madrid, y si vamos a la hora de comer, en alguna de las calles de acceso a la plaza Mayor encontraremos bastantes restaurantes gallegos y asturianos con buenos menús a un precio comedido.
Mercadillo navideño
En estas Navidades 2009, el mercadillo de belenes de la plaza Mayor de Madrid ha estrenado unas nuevas casetas que, según hemos podido comprobar, son bastante mejores que las de años pasados.
El traslado de las casetas de artículos de broma a la plaza de Santa Cruz sigo sin verlo muy positivo para los comerciantes y para el público en general. Estimo que en la plaza Mayor hay sitio de sobra para todos y se evitaría tener que trasladarse aunque sea cerca.
Como todos los años, los belenistas siguen aportando numerosas novedades en las figuras y cada vez es más amplia la oferta, tanto en modelos como en precios. Un espectáculo a tener en cuenta para los visitantes de Madrid.
En el siglo XV era llamada plaza del Arrabal y estaba...
En el siglo XV era llamada plaza del Arrabal y estaba fuera de la ciudad medieval, era donde se celebraba el mercado principal de la villa. En 1580 Felipe II encargó a Juan de Herrera su remodelación y se concluyó en 1619 bajo el reinado de Felipe III. Esta plaza porticada de 129 metros de largo ha sufrido tres grandes incendios y ha sido restaurada en sucesivas ocasiones, es una joya que no hay que perderse en el centro de Madrid. Han proliferado los restaurantes y bares de tapas, pero perviven algunas tiendas durante decenas de años y aún siguen teniendo un gran regusto castizo.
The Main Square
Cuántas horas habré pasado de pequeña observando a los pintores de caricaturas de la Plaza Mayor. Tan bonita de día como de noche. Con sus restaurantes, terrazas, tiendas antiguas, espectáculos, la estatua de Felipe III en el medio y los 237 balcones que dan a la plaza. Data del siglo XVI y tiene nueve puertas de acceso desde las calles madrileñas.
Seguramente podrás acceder a ese (ansiado) bocadillo de calamares, que seguro estás buscando, a mejor precio una vez que salgas de la Plaza. Pero si lo que quieres es comer o tomarte una caña con las vistas de la plaza, que es muy bonita, pues ahí mismo tienes un montón de sitios donde sentarte -más caros, pero igual de buenos.
Durante mi primer invierno en Madrid, fuimos al centro a...
Durante mi primer invierno en Madrid, fuimos al centro a ver un poco la decoración y ver el ambiente festivo por las calles. Os recomiendo no ir, o si vais que sea con paciencia, ya que hay tantísima gente que parece que se va de precesión! Eso si, todo precioso y lleno de puestitos, sobre todo los de decoración del Belén, que podías encontrar cualquier detallito.
Si vais os recomiendo que paséis por el Mercado de San Miguel, que por la noche está precioso y encontraréis todo tipo de delicias.
Plaza Mayor de Madrid
La plaza mayor de Madrid se encuentra situada muy cerca de la céntrica Puerta del Sol, cerca de la calle Mayor y de la Plaza de la Villa (antigua sede del ayuntamiento de Madrid).
Ha sufrido varios incendios a lo largo de los siglos y por ende varias reconstrucciones.
Actualmente es un punto turístico de la ciudad utilizado también como sede de festejos, desfiles y mercadillos.
Ya solo los frescos de la Casa de la Panadería merecen una visita aunque la majestuosidad de sus arcos de entrada, sus terrazas y sus caricaturistas hacen del lugar una visita imprescindible.
Plaza Mayor
Bueno ante todo lo primero que tengo que deciros es que siendo de Madrid, no voy a ser nada imparcial en este comentario.
Los primeros datos que se conocen sobre la Plaza Mayor, son del siglo XV, donde se celebraban las actividades de la época, como mercados, ejecuciones, y reuniones de los diferentes gremios de la ciudad. Por entonces no era una plaza como tal la concebimos, si no que estaba abierta por casi todos los rincones, siendo una zona de mucho tránsito. Como casi todos los lugares de la época sufrió de varios incendios, lo que poco a poco con las reconstrucciones fue adquiriendo forma, hasta llegar a como la conocemos actualmente. En primer empuje para su construcción actual fue encargado por Felipe II, quien encargo sus inicios a Juan de Herrera, tomando forma el primer edificio conocido como La Casa de la Panadería, reconstruida varias veces por los incendios que antes mencione. En la parte superior de este edificio hay un escudo de armas que usaba Carlos II.
Su nombre a ido cambiando a lo largo de la historia, Plaza del Arrabal, Plaza de la Constitución, Plaza Real, Plaza de la República, hasta llegar al nombre como la conocemos actualmente.
No es hasta 1960, cuando la plaza se cierra a la circulación de vehículos y se hace un aparcamiento bajo ella.
Actualmente es un lugar bellísimo, del que nos encanta disfrutar a los madrileños cualquier día de la semana y en cualquier época del año. Durante todo el año hay un mercado de filatelia y numismática, lo recuerdo desde mi niñez, en los soportales que rodean la plaza, aunque no se pueden pasar por alto los distintos comercios y locales hosteleros, que te hacen que tu paseo se culmine con un buen bocadillo de calamares en verano, con sus respectivas terracitas, que por cierto siempre están llenas de turistas torrándose al sol. Y en invierno esos churritos con chocolate, que recuperan a un muerto, e igualmente frecuentado en esta y todas las estaciones del año por turistas.
Me encanta pasear e ir viendo sus tiendas centenarias, como de sombreros de todo tipo, eso si elegantísimos y las tiendas de abanicos, donde incluso te los reparan si has tenido la mala suerte de que se rompiera algunas de las varillas. Para finalizar quiero destacar también el monumento ecuestre en el centro de la plaza, que es de Felipe III, donde han habilitado un banco de piedra desde el cual puedes disfrutar de cualquier parte de esta bellísima y gran Plaza Mayor de Madrid.
Venir a Madrid y no visitar esta plaza es pecado mortal.
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