Mi plaza favorita en Madrid... Un lugar de ensueño, de esos que impresionan cada vez que te la encuentras, de repente, al girar una de las bocacalles de Arenal o subir desde La Latina o Plaza de España. Da igual las veces que la hayas visto, esta plaza rebosa romanticisimo y magia. Todo el lugar huele a los arrayanes que decoran el jardín laberíntico que rodea las estatuas de los viejos reyes medievales (me encanta pasar el rato leyendo sus inscripciones)... Muy cerca, en la fachada del Palacio, los chavales patinan y tocan los músicos callejeros. En el otro extremo sale la gente extasiada de la Ópera del Real, en los jardines unos amigos comen unos kebabs comprados en Arenal y un señor se echar la siesta tapándose la cara con el periódico....
Un lugar IMPRESCINDIBLE tanto si se vive como si se visita Madrid. No os la perdáis en los meses de verano, hay música en directo en los Jardines de Sabatini gracias a los Veranos de La Villa, no os la perdáis tampoco en invierno... Sentaos en uno de sus banco mientras os coméis las castañas asadas que venden en el metro. Se respira vida madrileña....
La Plaza de Oriente es uno de los lugares más emblemáticos de Madrid. Me encanta pasear por ella y sus aledaños. Por supuesto su visita es indispensable para el visitante. Está situada en el centro histórico, su principal impulsor fue José Bonaparte, (que reinó en España entre 1808 y 1813), que fue el que ordenó que se demolieran las manzanas aledañas al palacio Real, dentro de un plan urbanístico de apertura de las calles de la capital, por el que a este monarca se le conoce como Pepe Plazuelas.
El diseño final es de 1844 de Narciso Pascual y Colomer, y es rectangular de cabecera cuadrada, flanqueada por estatuas de los monarcas españoles y presidida por el Palacio Real. Al estar situado en el lado oriental del Palacio es por lo que se le llamó "Plaza de Oriente". En el centro de la misma encontramos la estatua de Felipe IV, obra del siglo XVII de Pietro Tacca.