Existen dos formas de hacer turismo. La de quienes van de paso y la de os que se quedan allí un rato. En este segundo caso, donde se adentra el mundo Erasmus, quizás no se tenga prisa en visitar todo e incluso haya algunos rincones que queden en el olvido.
No son lugares que visité, sino sitios donde viví experiencias y que formaron parte del entorno. Es entonces cuando sentarse en el césped de Pisa e improvisar una comida recién salida del supermercado cobra sentido. Cuando encontrar una pelota y jugar un partido con la sombra de la torre inclinada como árbitro es normal y cuando al volver a casa y ver las fotos sientes que te perdiste algo pero que descubriste todo lo que no enseñan las guías turísticas.