Esta plaza, que sirve de marco perfecto para el Panteón de Agripa, fue creada bajo el reinado de Clemente XI en el siglo XVI. Para ello tuvo que demoler varias casas antiguas y así rehabilitar la fuente central. Ésta se remató con un obelisco clásico y se decoró con delfines y las armas de este papa. Es una plaza frecuentadísima de Roma y no es para menos. La belleza del conjunto, con el templo iluminado al fondo hace éste un lugar perfecto para acabar el recorrido "artístico" diario de Roma. No os la podéis perder.