Una de las estampas más auténticas -y también más retratadas- del estrecho del Bósforo son sus pescadores pensativos en los muelles de los barrios del extrarradio de Estambul. Como en una película de época, casi como en los dibujos animados, los pescadores se ajustan la gorra, fuman su pipa, miran el horizonte donde empieza el mar Negro y arreglan sus redes. Para los que nos gusta hacer fotos son el objetivo perfecto, no hay mejor retrato que el de sus rostros curtivos y meditabundos, que contemplan el ir y venir de turistas.. ¿Qué pensarán desde sus barcos amarrados?