El Pequeño lago Alster, no confundir con el gigantesco Alster que hay en la región, está junto al Ayuntamiento, si no me equivoco; y es un lugar perfecto donde pasar los días si hace buen tiempo. Las aves, patos y cisnes, han hecho suyo el lugar en grandes bandadas, y el paseo a ras de lago es un deleite baratísimo. Por supuesto hay terrazas de bares y restaurantes, a precios altísimos, donde se come con la mejor ambientación de la ciudad.
El lago es un centro de reunión de productos de otras regiones alemanas, en mi caso de la zona de Bavaria, y se pueden encontrar alimentos y condimentos de toda Germania.
Como si fuese una Venecia en pequeño, Hamburgo abierta al mar desde tiempos in memoriam, es un placer para todos los que somos marineros frustrados; tanto, que puedes encaminar tu visita y acercamiento a esta bella ciudad sólo desde su aspecto marítimo y comercial y no acabar nunca.