Kikuyu
Experiencias de los viajeros en Parque Nacional Masai Mara

Parque Nacional Masai Mara

Cómo llegar
Teléfono
Guardar Añadir tu experiencia
Jambo Mondo

El Masai Mara es un lugar ideal para...

El Masai Mara es un lugar ideal para tener por primera vez la experiencia de un safari.

Cada año se produce la migración de multitud de especies animales desde las vastas llanuras del Serengueti (Tanzania) hasta el Masai Mara, más al norte, en Kenia.

Realmente se trata de un mismo ecosistema y los diferentes nombres que este adopta se deben más bien a que está repartido entre ambos países. Por suerte, siempre ha prevalecido el sentido común en estos páises y los animales tienen total libertad y no entienden de fronteras.

LA MIGRACIÓN

Cada año los animales herbívoros suben al norte, al Masai Mara, en busca de pastos más verdes, y para ello deben atravesar el río Mara. Permanece en la retina de mucha gente el momento en el que los ñus cruzan el río y los cocodrilos intentan cazarlos.

La fecha de inicio de la migración varía cada año, pero suele iniciarse entre julio y agosto y finalizar en septiembre.

Nosotros tuvimos la suerte de poder ver por unos minutos como los ñus cruzaban el río. No había en ese momento ningún cocodrilo al acecho, pero aún así fuimos unos privilegiados. No es nada fácil tener la suerte de contemplar ese espectáculo de la naturaleza.

Pero un safari (en Swahili "safari" significa "viaje") por el Masai Mara ofrece muchas otras posibilidades que lo hacen lo suficientemente atractivo.

EL ENTORNO

El Masai Mara es una sabana, cruzada por un río principal, que es el Mara. Es permite disfrutar de amplias llanuras que facilitan la observación de animales. En ese aspecto es muy diferente de reservas más salvajes como la de Selous, en Tanzania.
Por eso creo que es un buen lugar para un primer safari, ya que no es un safari durísimo y permite ver multitud de especies y grandes cantidades de animales.

Además, la prohibición de la caza tanto en el Serengueti como en el Masai Mara desde hace muchísimos años, ha hecho que los animales se sientan seguros y tengan la confianza de mantenerse cerca de los vehículos.

LAS ESPECIES

En el Masai Mara se observan en la época de la migración con gran facilidad:
- leones
- elefantes
- jirafas
- búfalos
- ñus
- hipopótamos
- cocodrilos
- cebras
- jabalíes africanos
- babuinos
- multitud de antílopes

Resultan ya más difíciles de observar:
- avestruces
- rinocerontes
- guepardos
- leopardos

Nosotros fuimos afortunados y pudimos ver todos los animales, muy, muy de excepto el leopardo
Belén García

Safari en la Reserva Natural Masai Mara

La Reserva Natural Masai Mara se encuentra situada al sudoeste de Kenia, se llama así debido a que la tribu masái habita dicha zona y también porque el río Mara que la cruza. Uno de sus atractivos es la diversidad de fauna, destaca su población de leones, hipopótamos, guepardos y hienas. También podemos encontrar especies amenazadas como el rinocerento negor, pero si buscamos el verdadero poblador de esta reserva es el ñu al igual que las cebras, estos animales todos los años migran desde el Serengeti en busca de pastos y regresan en octubre, es lo que se llama la gran migración.

Otra característica que me gustaría comentar es que gran parte del territorio es una sabana donde podemos encontrar las míticas acacias, que cuando se mezclan con la puesta de sol puedes obtener una fotos impresionantes. La gran mayoría de los animales suele concentrarse en la zona occidental, ya que hay un mejor acceso al agua.

En una de nuestras rutas, "Gran Safari", pasamos 3 días en el Masai Mara, 3 en el Serengeti y uno en el Ngorongoro! Podemos hacer uno de los mejores safaris que hay, veremos como interactuan los animales entre ellos y el ciclo de la vida

En la Reserva Natural Masai Mara dormiremos dos días en nuestro campamento junto el rio Mara, al lado de un paso natural de la migración y a 20 metros de una gran familia de hipopótamos. Durante toda la noche dispondremos de la seguridad que nos proporcionan los guerreros Masai.

Disfrutaremos del amanecer mientras desayunamos y partimos a nuestro primer safari. Un completo día de game drive (safari) buscando animales como leones, leopardos, rinocerontes, elefantes, etc.... Comeremos en algún lugar dentro del parque y tras una tarde de safari, regresaremos al campamento antes de la puesta de sol.
Ignacio Izquierdo

La joya de Kenia

Este fabuloso parque Nacional es de lo más espectacular de Kenia. Por extensión y por la cantidad de animales que se pueden ver. Nosotros pasamos dos días y medio recorriéndolo y pudimos ver prácticamente de todo (se nos resistieron el guepardo y el leopardo), lo cual teniendo en cuenta que aún no era la época seca en la que apenas queda agua y los animales se concentran en los pequeños bebederos, quiere decir que la cantidad de fauna es descomunal.

Multitud de elefantes, hipopótamamos, todo tipo de antílopes, cebras, con las aves ni empiezo porque sería para un libro, jirafas, el esquivo y muy difícil de ver hipopótamo negro y los espectaculares leones, que también costo encontrarlos pero acabamos viendo 12 juntos. Maravilloso.

El Masai Mara que continua el Serengueti (éste en Tanzania) es famoso por el cruce anual de ñus por sus aguas. Para ver el cruce hay que ir sobre septiembre, así que no lo pudimos ver, pero nos quedamos con una imagen del parque verde y llena de vida.
Moah Viajes

Un safari sorprendente, una experienc...

La Reserva Natural de Maasai Mara, a pesar de no ser el parque más grande de Kenia, es uno de los más espectaculares y más populares del país. Rico en animales, con sus onduladas tierras de pastoreo y sus sabanas de acacias, ha sido frecuentemente inmortalizado en películas, siendo “Memorias de África” la más famosa.
La reserva limita con Tanzania y los dos países comparten las llanuras del Serengeti, con animales salvajes deambulando libres entre los dos países en busca de comida.
La concentración de animales durante la Gran Migración en Mara es alucinante y éste es uno de los pocos lugares donde dispondrán ustedes de la posibilidad de ver a los “5 Grandes”: búfalo, león,
leopardo, elefante y rinoceronte. De hecho, los leones son hasta muy comunes y tendrán muchas posibilidades de incluso verlos de cacería durante su visita. Entre otros animales que pueden
contemplar están guepardos, cebras, hienas manchadas, chacal de lomo negro, hipopótamos, jirafas, elands y, por supuesto, ñus.
Para poder visitar este Parque recomendamos una estancia de 3-4 días y alojarse en el Ashnil Mara Camp.
MOAH Destinos Exclusivos estará encantado de poder desarrollar una experiencia a medida.
No organizamos viajes ... diseñamos experiencias.
Bienvenido al mundo MOAH.
Alberto Hernández Sánchez

Simplemente espectacular

En Masai Mara de junio a octubre, se pueden ver cantidad de animales: ñus, cebras, y todo tipo de antílopes con los depredadores acompañantes que tras haber pasado todo el verano, regresan de nuevo al Serengueti (cruzando el Mara). Pero más allá de todo ello, es impactante el contacto con los masais, con sus telas de colores destacándose en la planicie; orgullosos de su cultura milenaria que ha mantenido un contacto armónico con la naturaleza, incomprensibles a nuestros ojos occidentales, sus diminutos poblados …. Y los niños con su vara de pastores, saludando con alegría a nuestro paso.
Crisanto González Ríos

Es la tierra que mejor define y más s...

Es la tierra de las Sabanas, la tierra que mejor refleja las épocas de las lluvias y las sequías. Es la de la increíbles puestas de Sol, y la tierra de los Leones, Elefantes, Leopardos, Girafas, la de la migración de los Ñus, etc, etc, donde la belleza y dureza de la vida animal salvaje, se vive en cada momento.
Igor Pimienta Conde

Migración en masai mara

Espectacular momento vivido en masai mara.
Mientras las cebras que ya habian cruzado el rio, llamaban a las que se encontraban en el otro lado. Nosotros observamos durante 30 minutos hasta que se aventuró a cruzar una de ellas.
Sin ningun tipo de percance logró cruzar perfectamente y celebraron efusivamente el reencuentro.
Tambien tuvimos la oportunidad de ver unos cachorros de leon, que apenas tenian semanas y ya mostraban su terrible genio.
Maria Cruz Díaz Antunes-Barradas

Un santuario de la vida salvaje

La Reserva Nacional de Masai Mara en Kenia es un santuario de la vida salvaje, un lugar donde puedes encontrar tal densidad y diversidad de animales que para nosotros europeos resulta algo increíble.
Masai Mara está unido a la Reserva de Serengueti en Tanzania, y juntos forman un conjunto de zonas protegidas que son escenario de una de las mayores migraciones del mundo animal. En el mes de junio, unos 3 millones de ñus acompañados por cientos de miles de cebras y gacelas migran hacia el norte (desde el Serengeti a Masai Mara) para aprovechar los pastos fértiles de tras la estación de lluvias, pero en su camino se encuentran con la barrera del rio Mara, un rio caudaloso, con fuertes corrientes tras las lluvias, de márgenes escarpadas y repleto de cocodrilos hambrientos.
Nosotros estuvimos en Masai Mara en el mes de abril, al principio de la estación de lluvias y sólo recorrimos una pequeña parte de este inmenso territorio, pero la experiencia fue maravillosa.
El paisaje es el típico de la sabana africana, con suaves colinas ocupadas por amplias extensiones de hierba, donde aparecen manchas de acacias y bosquecillos de árboles de mayor porte. El paisaje es grandioso y las vistas infinitas.
Desde nuestro hotel hicimos varios safaris por el entorno, en los valles era fácil ver grandes grupos de herbívoros, como gacelas thompson, impalas, topis, cebras y algunos ñus que no estaban en el Serengueti, mientras algunas hienas paseaban tranquilamente. También era fácil observar algunas aves de gran porte, como avestruces, grullas coronadas y a veces avutardas, o el pájaro secretario. Y a jirafas que asomaban despistadas ramoneando entre las acacias.
La primera tarde, paramos el coche en medio de una manada de elefantes que pastaban tranquilamente, mientras algunas hembras amamantaban a las crías y dos machos jóvenes medían sus fuerzas con las trompas y durante dos días vemos a una familia de leones que devoraban un búfalo. Todos los miembros del grupo estaban tirados en el pasto junto a un arroyo, mientras los buitres esperaban pacientemente en las ramas secas de un árbol cercano.
El último día nos pasaron dos acontecimientos increíbles, cuando salimos de safari todavía era de noche y ya asomaban las primeras luces de la mañana cuando vimos un guepardo camuflado entre la hierba amarilla, nuestro guía paró el coche y le cerró un poquito el camino y en un momento el guepardo saltó sobre el capó de nuestro coche donde permaneció dos o tres minutos divisando el paisaje. Al principio tuve miedo, pero luego nos pusimos de pie y el guepardo estaba allí, casi podíamos acariciarlo. Quería sacarle fotos, pero era imposible, estaba demasiado cerca y tenía puesto el tele, y sólo recuerdo la emoción que me dominaba y la belleza del animal. Cuando se hartó saltó, con la misma elegancia con la que había subido y sorteando los coches se perdió entre la hierba.
Al atardecer del mismo día nos cayó una tormenta espectacular, teníamos la cubierta del coche echada y ya volvíamos al hotel cuando de repente Ngochi nuestro guía gritó leones. Para nuestra sorpresa, la familia que habíamos estado viendo había terminado su festín y se dirigía hacia algún lugar. Iban dirigidos por dos enormes machos, los líderes de la familia, y venían por el camino hacia nosotros caminando pausadamente. Cuando se cruzaron con el coche, se separaron un poco y se metieron hacia la sabana. ¡Yo no daba crédito!
Pero el espectáculo no había terminado, detrás venía el resto de la familia, como 14 o 15 leonas y algún macho joven y todos pasaron a nuestro lado, tenían el paso lento y los estómagos pesados tras el banquete. Algunas leonas pasaban sólo a un par de metros del coche. Una pareja formada por una macho joven, que aún no tenía la melena totalmente desarrollada y una hembra se pararon a reposar en un montículo del camino a nuestro lado, mientras los demás seguían pasando. Mi hija pequeña gritaba: “Mama, ese es Simba!!” y desde luego era un ejemplar bellísimo.
Cuando terminaron de pasar volvimos al hotel, ya era casi de noche. Entre las sombras vimos que del búfalo quedaba poca cosa. Estábamos empapados y cansados, pero la experiencia había sido inolvidable.
Miriam Y Fernán

Reserva Natural del Masai Mara

El más famoso de los parques nacionales de Kenia, es la prolongación natural del Serengeti en Tanzania y el lugar ideal para ver a los 5 grandes; leopardo, león, elefante, búfalo y rinoceronte. Además, se puede disfrutar de uno de los fenómenos más espectaculares de la vida salvaje: la Gran Migración. Entre septiembre y noviembre los herbívoros invaden el parque y la facilidad con la que se ve a todos los animales es asombrosa. Ñus y cebras se cuentan por miles, mientras que los búfalos, gacelas, jirafas y elefantes pastan por el parque atentos a las emboscadas de los majestuosos felinos. Sólo el hecho de ver caminar a los guepardos te dejará con la boca abierta.

El cruce de los ñus por el río Mara, infestado de enormes cocodrilos e hipopótamos, requiere mucha paciencia, ya que a veces llegan a tardar varias horas o incluso días, pero indudablemente, merece la pena. En nuestro caso, pasamos toda una tarde siguiendo los movimientos de los ñus, que constantemente cambiaban de posición. Aún se nos pone la carne de gallina al recordar el momento en que uno de ellos se decidió y saltó, seguido de manera inevitable por el resto, mientras los cocodrilos abrían sus grandes bocas en busca de alguna presa.

Sólo por minutos no llegamos a ver el nacimiento de una pequeña gacela, ¡cuándo lo vimos apenas se tenía en pie! Ver a los hipopótamos revolcándose en el río fue de lo más divertido. También presenciamos la “merienda”, compuesta por algún desafortunado ñu, de unos jóvenes leones bajo la atenta mirada de su madre. Aunque sin duda, algo que no olvidaremos jamás son los cuidados de una hembra guepardo a sus ¡6 crías! Según nos explicaron, es muy difícil que un guepardo consiga mantener vivos a todos sus retoños, ya que son presa de hienas y otros carnívoros, por lo que este caso era algo excepcional.

En el interior del parque se encuentra el Serena Hotel, un hotel de 5 estrellas que cuenta con una situación y unas vistas privilegiadas, además de todo el confort y servicios que busca un viajero que no se preocupa por el presupuesto. Podemos encontrar alternativas más baratas las en los alrededores de las diferentes puertas de acceso, desde sencillos hoteles a zonas de acampada. La entrada al parque es válida durante 24 horas y permite la entrada y salida del mismo.

Masai Mara es sin duda uno de nuestros destinos preferidos, al que volveríamos sin pensarlo dos veces. Realmente impresionante e imprescindible si viajas a Kenia. Puede sonar a tópico, pero es como estar en un documental. Pasamos tres días enteros y hubiéramos alargado nuestra estancia por muchos más tiempo. Deja tan alto el nivel que se corre el riesgo de que, si visitas otros parques posteriormente, te sientas un poquito decepcionado.

Si se viaja de forma independiente es recomendable contratar un guía Masai. Es increíble el conocimiento que tienen del terreno y su capacidad para localizar a las diferentes especies. Es importantísimo entrar a primera hora de la mañana para ver a los animales en su máxima actividad.
David Gimeno Redondo

Naturaleza y vida salvaje en estado p...

Gracias a un amigo conseguimos el viaje a precio de coste; una oferta imposible de rechazar teniendo en cuenta todo lo que iba a poder disfrutar en un país virgen, lejos del avance imparable del hombre, donde la naturaleza y la vida salvaje están a la orden del día.

Antes de comenzar os comentaré brevemente la preparación del viaje, todo lo relacionado con equipaje, medidas sanitarias y cambios de moneda.

En cuanto a las enfermedades que nos podemos encontrar allí destacan principalmente la malaria, la fiebre amarilla y la hepatitis A.
Para la fiebre amarilla nos vacunamos y es obligatorio vacunarse para poder viajar a estos países.
Con la malaria no tuvimos la misma suerte ya que no hay vacuna, pero es imprescindible intentar prevenirla tomando diariamente unas pastillas profilácticas, en mi caso tomé unas llamadas Malarone. De todas formas, dado que la malaria se transmite principalmente a través de las picaduras de mosquitos es muy aconsejable llevarse buenos protectores contra insectos para evitar en un primer término esas picaduras.
Con respecto a la hepatitis A diré que aunque no es obligatorio vacunarse si que es aconsejable. Esta hepatitis se transmite a través del agua en mal estado y como ya sabréis en África la calidad del agua brilla por su ausencia, es por ello que se debe de evitar beber agua del grifo bajo ningún concepto; hay que beberla siempre de botellas precintadas para evitar disgustos.

El tema del equipaje depende un poco del tipo de viaje que se vaya a realizar. En mi caso, y como en la mayoría, iba principalmente de safari por lo que me llevé sobre todo ropa de campo y calzado cómodo. Es importante evitar los colores vivos en nuestras prendas de vestir y por el contrario que dominen los colores neutros: grises, marrones, verdes y negros; pues aparte de pasar mas inadvertidos ante los animales evitaremos atraer insectos. También es aconsejable llevar un gorro y crema solar ya que allí el sol quema bastante.

Por último, el cambio de moneda. La moneda de Kenia es el chelín, aunque aceptan dólares y euros en casi todas las tiendas. Yo me lleve de aquí una parte en dólares, otra en euros y una vez en el aeropuerto de Nairobi cambié parte del dinero a chelines para poder disponer de las 3 monedas. Esto personalmente me vino muy bien a la hora de regatear, ya que se puede hacer en casi todas las tiendas, y no hay que dejarse engañar por los precios que ponen, ya que pueden llegar a pedir al principio 10 veces más del mínimo al que están dispuestos a vender, y es posible que me quede corto. Yo deje las compras para los últimos días para evitarme cargar durante todo el viaje con ellas. Además que se pueden encontrar prácticamente los mismos artículos en todas las tiendas. Aun así, el tercer día me encapriché de un ajedrez que no había visto en ninguna otra tienda antes y terminé comprándolo. Llegó a España con una pieza rota, nada grave.

Una vez preparados, salimos desde el aeropuerto de Barajas, aunque fue un trayecto largo ya que no hay vuelos directos desde España, y tuvimos que hacer escala y cambio de avión en Bruselas. Antes de llegar a Nairobi hicimos otra pequeña parada en Uganda para recoger y dejar pasajeros. En total tardamos unas 12 horas en llegar, por suerte tan sólo había 2 horas más con respecto al horario en España. Nada mas aterrizar conocimos a Jordi, nuestro guía, que nos llevó al hotel donde pudimos cenar para luego ir a descansar, ya que a la mañana siguiente teníamos que madrugar para poder recorrer los 340 Km. que separan Nairobi de nuestro siguiente destino: el parque Nacional de Shaba.

Nos levantamos a las 7 de la mañana para desayunar, aunque más que un desayuno pudimos disfrutar de una buena comida, ya que teníamos un buffet libre bastante generoso al estilo “desayuno inglés”. A las 9 ya estábamos listos para partir, la duración del trayecto sería de unas 5 horas y media. Durante toda la mañana tuvimos la oportunidad de recorrer las tierras altas de Kenia, la principal zona agrícola del país; un lugar donde se facilita el desarrollo de todo tipo de cultivos gracias a la abundancia de agua procede del Monte Kenia y de los montes de Aberdare. Cruzamos el río Tana, el mas largo del país, que desemboca en el Indico, y dejamos atrás la ciudad de Nyeri. A pocos kilómetros de esta, entramos en una gigantesca y árida meseta situada a 2.000 metros de altitud dominada por los 5.199 metros del Monte Kenia, la montaña más alta del país. Rodeamos sus faldas, y una vez cruzado Nanyuki descendimos a las llanuras de Laikipia, de origen volcánico, hasta llegar a nuestros destino. Deshicimos el equipaje y nos instalamos en el Sarova Shaba Lodge donde pudimos almorzar, de nuevo en buffet, y prepararnos para nuestra primera salida de safari.
Salimos a las 4 de la tarde, el parque tenia un paisaje muy árido, semidesértico, con agrupaciones de matorrales de media altura exceptuando una estrecha franja de bosque en la ribera del río, gracias al cual, con su caudal permanente, hacena posible la vid en un paraje tan desolador. En este primer safari es donde menos fauna pudimos ver, no obstante vimos especies únicas que no albergan otros parques: la cebra de Grevy, con las rayas mucho mas finas; el antílope jirafa, con su peculiar manera de comer alzándose sobre sus patas traseras; la jirafa reticulada o el oryx, una especie de antílope. Además también vimos elefantes, gacelas Thompson, gallinas de guinea, impalas, facóceros, antílopes enanos también llamados dic dic e incluso una leona escondida bajo las ramas de un árbol junto a su cachorro, sin embargo no conseguimos encontrar ningún leopardo a pesar de buscarlos. El parque tenía una gran variedad de fauna, aunque nada comparado con lo que nos esperaba en los próximos días.

A la mañana siguiente nos levantamos a las 6 y media, nos esperaban 200 km para llegar a nuestro próximo alojamiento: The Ark Lodge, ubicado frente a una charca en los montes Aberdares. Al poco de salir hicimos una parada de aproximadamente hora y media para ver un poblado de la tribu Samburu Sava, donde nos recibieron con un baile y unos cantos tradicionales, después nos “invitaron” a entrar en su poblado para ver sus costumbres, como vivían, y como no, intentar vendernos algo. Lamentablemente, me pareció que la tribu estaba muy hecha al turismo y que vivían de ello, nos cobraron 20 euros por persona y luego nos ofrecieron todo tipo de artilugios en teoría fabricados por ellos, aunque casualmente casi todos coincidían con los que se veían en las tiendas. Continuamos nuestro viaje retrocediendo por la misma carretera por la que habíamos llegado el día anterior hasta llegar a Nyeri, donde paramos a almorzar en el Aberdare Country Club. Aquí dejamos casi todo nuestro equipaje en una consigna, dejando con nosotros una pequeña bolsa de viaje, pues en el Ark lodge solo permitían equipaje para una noche. También aprovechamos este lugar para poder ver y estar a tan solo unos metros de algunos animales que estaban a las afueras del recinto, herbívoros por supuesto. Una vez terminamos de comer y de preparar nuestro pequeño equipaje hicimos el último tramo hasta nuestro alojamiento. Los coches nos dejaron frente a una pasarela que recorría la selva hasta el hotel, durante este camino pudimos ver cientos de aves de todos los colores que acudían a unos comederos que el hotel tenía instalado junto a la pasarela. Este fue el alojamiento que más me gustó, tenía forma de arca, y en su parte frontal tenía una gran cristalera, tanto en el primer como en el segundo piso, que daba a una enorme charca donde se podía ver todo tipo de fauna acudiendo a beber. Sobre el segundo piso había una terraza que también daba a la charca. Nada mas llegar pudimos ver una pequeña familia de elefantes, uno de ellos se acerco a tan solo un par de metros de la cristalera, casi se podía tocar. Al rato llegó una familia de facóceros, más tarde pudimos ver algunos tipos de aves acuáticas. Pero lo mejor llego al caer la tarde, cuando apareció entre los árboles una manada de hienas e intentaron atacar a los facóceros, estos se pusieron a la defensiva formando una linea de colmillos desafiantes que pareció quitar el hambre a las hienas por el momento. Cuando se hizo de noche, encendieron unos focos para iluminar la charca. Nos quedamos hasta altas horas de la madrugada con la esperanza de poder ver algo de acción con las hienas. Nuestra espera obtuvo su recompensa, se acercó a beber a la charca un pequeño dic dic que fue atacado rápidamente por las hienas, lamentablemente consiguió llegar hasta la selva y no pudimos ver más, pero iba en desventaja en la carrera y seguramente le dieron caza cerca. Después de este pequeño espectáculo nos fuimos a dormir. Fue toda una gozada poder escuchar el sonido de los animales por la ventana mientras cogíamos el sueño.

Nos levantamos a las 7, y nos encontramos con una agradable sorpresa: a la charca había llegado una gran manada de búfalos sedientos; una gran estampa con la que pudimos despedirnos de este fantástico lugar.
Salimos rumbo a Nakuru, nuestra próxima parada, a unos 190 km del Arca, rodeando los montes Aberdares por el norte y cruzando la línea del ecuador, donde pudimos hacer una breve parada para poder sentirnos en el centro del mundo. Seguimos nuestro camino hasta llegar a un pequeño pueblo llamado Nyahururu, el más alto de Kenia, donde se encuentran las cascadas Thompson, las cuales eran el motivo de la parada. La vimos desde un mirador situado a su misma altura. Me pareció un lugar bonito pero totalmente prescindible, no dejaba de ser una cascada más. Una vez llegamos a Nakuru nos alojamos en el Sarova Lion Hill Lodge, situado muy cerca del lago, dentro del parque. Dejamos el equipaje y pudimos almorzar. Después nos preparamos para la ruta de safari por el lago.
El lago Nakuru es uno de los mayores paraísos ornitológicos del mundo. Rodeado por bosques de acacias, no solo debe su atractivo a las más de 450 especies distintas de aves que viven en él, sino también a los diversos mamíferos que conviven en armonía en este paisaje acuático. Mamíferos como cobos de agua, búfalos, cebras, jabalíes verrugosos, papiones, totas, jirafas, rinocerontes negros y blancos, gacelas; y felinos como leones y leopardos. Sin embargo, lo más conocido de este parque son los flamencos rosados, que pueblan las aguas del lago haciendo que las orillas de este se tiñan de rosa debido a la aglomeración de flamencos que se forma en sus aguas. Esta pigmentación rosa, tan común en los flamencos, se debe a su alimento principal, un alga la cual obtienen en las aguas del lago.
Salimos del Lodge camino al lago, durante el camino vimos varios grupos de babuinos. También buscábamos entre los árboles algún leopardo, pero una vez más, no tuvimos suerte. Llegamos a las orillas del lago donde pudimos bajar de nuestros vehículos a una distancia prudencial para no molestar a las aves. Ante nosotros se extendía una gran mancha rosa en constante movimiento sobrevolada por pelícanos y miles de flamencos; en el ambiente gobernaba un olor fuerte, similar al amoniaco, debido a los excrementos de las aves. Después de maravillarnos con esta gran fuente de vida volvimos al coche y seguimos el recorrido de safari por el parque. Antes de volvernos a internar en el bosque pasamos por unas zonas con pastos verdes donde pudimos ver un par de enormes rinocerontes blancos, algunas cebras y una gran manada de búfalos que cruzo por nuestro camino. Seguimos hasta lo alto de una colina, donde había un mirador en el que hicimos una pequeña parada. Desde aquí había una panorámica increíble del lago Nakuru, desde esta altura se veía como toda la orilla del lago estaba teñida por una mancha rosa de flamencos. En este lugar tuvimos una anécdota con un pequeño susto que nos causó un babuino, el cual se metió en uno de los coches y nos robó algo de comida. De vuelta a la ruta en las inmediaciones del bosque vimos una familia de jirafas con una cría, y muy cerca de estas, una pareja de machos retándose en un duelo, posiblemente por una hembra, chocaban sus cuernos utilizando la gran fuerza de sus cuellos . Empezaba a caer la tarde y una vez más nos íbamos con la desilusión de no haber visto un leopardo, no obstante, nos llevamos una sorpresa cuando ya casi se había ido la luz, entre unos matorrales nuestro guía diviso un rinoceronte negro, nada fáciles de ver, que se refugiaba entre la maleza con su pequeña cría, no pudimos ver muy de cerca al animal, pero sin duda se nos quedo muy buen sabor de boca. Mientras volvíamos al Lodge pudimos disfrutar del atardecer que tiñó de naranja y rojo el cielo africano mientras en los pastos seguía rumiando una gran manada de búfalos.

A la mañana siguiente, una vez más, nos levantamos temprano. Nos esperaban 310 km antes de llegar a Maasai Mara. Recorrimos el valle de la Gran Falla del Rift en dirección sur. Primero pasamos por el lago Elementeita, plagado, al igual que el Nakuru, de miles de flamencos rosas. Luego vimos el lago Naivasha y el volcán Longonot. Cruzamos Narok y las llanuras de Loita donde vimos los poblados Maasais, llamados “manyattas”, de forma circular. Finalmente llegamos a la famosa llanura del Serengueti, en cuya parte norte se encuentra Maasai Mara. Nos alojamos en el Sarova Mara Camp donde pudimos comer y prepararnos para la próxima salida de safari que comenzaba a las 4 de la tarde.
Maasai Mara esta situado en territorio Maasai, este parque también recibe su nombre por el río que lo atraviesa: el Mara. al contrario que la mayoría de los ríos de la sabana africana, el Mara tiene caudal permanente durante todo el año, concentrando en sus proximidades poblaciones de vida salvaje que componen el principal atractivo del parque. Esta garantía de agua incluso en época de sequía, concentra en los enormes espacios abiertos de Maasai Mara a grandes cantidades de herbívoros: cebras, ñus, gacelas Thompson y de Grant, alcéfalos, damaliscos, búfalos, elefantes, rinocerontes, y otros muchos que convierten a este parque en el lugar del mundo con mayor concentración de vida salvaje. Evidentemente, esta gran cantidad de alimento cárnico atrae a toda una serie de depredadores: leones, leopardos, guepardos, hienas, chacales, y algunos más. Las posibilidades de poder ver a todos estos animales y ser testigos del desarrollo de la vida en la sabana son muy altas, aunque, como todos sabemos, afortunadamente África no es un zoo, lo que añade la emoción de la búsqueda, brindándonos la oportunidad de poder interactuar con la naturaleza.
Nada mas entrar en el parque ya se veía vida mirases por donde mirases, cientos de herbívoros se perdían en la vista de la sabana, en especial gacelas thompson y cebras, algunos ñus empezaban a llegar a Maasai Mara, pero nada en comparación de la gran migración que se podrá ver tan solo 2 semanas después, sin duda la mejor época para visitar Maasai Mara. Recorrimos innumerables caminos del parque, una vez más buscando en especial leopardos y guepardos pero como siempre sin éxito, además de las cientos de gacelas, cebras y búfalos que vimos durante todo el recorrido conseguimos ver nuestro primer león macho, estaba descansando a la sombra de unos grandes arbustos, antes de seguir nos dejo una preciosa imagen al bostezar y mostrarnos sus enormes fauces. Antes de caer la tarde vimos una leona escondida debajo de un árbol, al acercarnos observamos que estaba devorando una presa, por lo poco que quedaba de ella, parecía un damalisco; pudimos ver la carnicería a tan solo unos 3 metros de la leona, la cual ni se inmutaba con nuestra presencia. Ya de vuelta al Lodge y con el cielo empezando a teñirse del color del atardecer, nos encontramos en medio de nuestro camino con una familia de elefantes, con cría incluida, que comían de unos árboles, paramos justo al lado de ellos y pudimos despedirnos del día con un precioso atardecer a la vez que admirábamos a estos grandes herbívoros.

A la mañana siguiente, salimos muy temprano con la intención de poder ver algo de acción, pues a estas primeras horas de la mañana, la sabana cobra una especial animación, ya que es la hora, junto con el atardecer, en la que los grandes depredadores buscan su alimento antes de que la temperatura sea excesivamente alta para cualquier esfuerzo físico. Es por esto, uno de los periodos del día cuando las probabilidades de contemplar alguna escena de cacería es más elevada. Lamentablemente, sólo conseguimos localizar una leona que estuvo siguiendo durante un rato a un par de búfalos, sin embargo no se decidió a atacar, algo lógico teniendo en cuenta el tamaño de los herbívoros y de que la leona estaba sola.
A media mañana salimos del parque para dirigirnos a un pequeño poblado Maasai. Nos recibieron con música y una danza en la que nos dejaron participar con ellos antes de entrar al poblado. Al igual que con la primera tribu que visitamos, esta también parecía servirse del turismo para vivir. Sin lugar a dudas, lo que menos me entusiasmo del viaje fue la visita a las dos tribus.
Después de comer en el Lodge, salimos de nuevo hacia el parque para disfrutar de nuestra última salida de safari, con la esperanza de conseguir ver al leopardo y al guepardo por fin, se nos llevaban resistiendo durante todo el viaje, lamentablemente nos volveríamos a Madrid sin poder contemplar estos bellos felinos pero con una excusa para volver. La tarde pasó tranquila, disfrutando de una sabana llena de vida que no se inmutaba con nuestra presencia. Pudimos ver algunos leones más: una hembra que transportaba un damalisco recién atrapado entre sus fauces para llevarlo a un sitio más tranquilo donde poder alimentarse, seguida de cerca por un par de chacales que parecían tener la esperanza de poder agarrar algún bocado de la cacería de la leona; un grupo bastante numeroso de leonas descansando junto a unos arbustos mientras sus cachorros jugueteaban bajo la atenta mirada de sus madres; un par de leones machos preciosos, parecían jóvenes; y por último, ya ocultándose el sol, pudimos despedirnos de Maasai Mara con la vista de otras dos leonas, que junto a nosotros, parecían disfrutar de la bella puesta de sol en el horizonte africano. Una gran estampa para despedirnos de la África salvaje.

A la mañana siguiente, pusimos rumbo a Nairobi dejando atrás la imagen de la legendaria sabana africana que tantas veces habíamos visto en documentales; las enormes extensiones de hierba seca iban dando paso al matorral y así, paulatinamente, al rico y exuberante verde de las inmediaciones de Nairobi.
Nos alojamos en el mismo hotel que el primer día, comimos, y luego aprovechamos la tarde libre para visitar un poco el centro de Nairobi. Fuimos al museo de ciencias, pero ni el museo ni la ciudad en si merecen la pena turísticamente hablando. Además había que andar con mil ojos ya que no es una ciudad muy segura y es fácil localizar a turistas como nosotros a los que poder robar la cartera y la cámara, es por eso que salimos con solo un poco de dinero en los bolsillos. Ya por la noche, teníamos contratada una cena en un famoso restaurante de Nairobi llamado Carnivore. En este restaurante se puede degustar todo tipo de carnes, incluidas las de algunos animales de la sabana como cebra, antílope, ñu, avestruz o cocodrilo por poner algunos ejemplos. Toda una experiencia gastronómica nueva para nuestros paladares.

El último día se nos hizo un tanto pesado. Tuvimos que desalojar las habitaciones del hotel a las 10 de la mañana, pero nuestro avión no salía hasta dentro de 13 horas después. Pasamos todo el día en el hall y en las hamacas de la piscina del hotel.
En la vuelta tuvimos que volver a cambiar de avión en Bruselas, por suerte no hicimos parada en Uganda, y por fin aterrizamos en Madrid.
Jordi Rios

Se trata de un safari fotográfico que...

Se trata de un safari fotográfico que hice en Tanzania y Kenia,en el cual además de Nairobi visité diferentes parques ,reservas naturales de vida salvaje.
La foto que presento corresponde a un atardecer en Masai Mara.

Se trata de un safari fotográfico que hice en Tanzania y Kenia,en el cual además de Nairobi visité diferentes parques ,reservas naturales de vida salvaje.
La foto que presento corresponde a un atardecer en Masai Mara.
Elisa Suñer

"Safari en Globo"

Una gran aventura! Un vuelo en globo al amanecer para disfrutar a vista de pájaro, de la maravilla natural que constituye esta reserva. Mucha paz y silencio, cuando tu estás en lo más alto. Solamente el ruido del trotar de los animales de la sabana. Sus suaves colinas ondulantes tapizadas de hierba, las aguas chocolateadas del río Mara que hierven con el retozar de los hipopótamos, y la fauna rebosante, todo ello colma las expectativas de cualquier visitante que anhele contemplar los paisajes africanos, retratados en películas como "Memorias de África"
Pau Vila Fabra

Safari Hakuna matata

El día 20 de junio llegue en Kenya para celebrar nuestra luna de miel.
Quede soprendido por sus gentes y su tierra, pero el mejor quedava por llegar. Eran los dos últimos días del safari donde nos hospedamos un Sarova Mara Camp al medio de la reserva nacional Masai Mara (Serengueti). Al llegar el primer día por la tarde el primer safari nos sorprendio al ver tal cantidad de animales, incluso una caseria de 3 guepardos a las pobres zebras. Y la puesta de sol, espectacular!!
Una vije inolvidable!!
Pablo Varela

Recordando grandes días en la sabana,...

Recordando grandes días en la sabana, masai mara increíble.

El merecido descanso en la sabana. A las horas centrales del día los grandes felinos de masai mara suelen estar descansando.

No todo son grandes animales en África, los pequeños son parte indispensable del ecosistema de la sabana africana.
Henrique

Encuentro cercano con León

Estuve un fabuloso viaje explorando varios rincones de África del este. Cada paso significaba paisajes gente y animales espectaculares y diferentes. En el parque nacional famoso del Masai maara en Kenya conocí a len un guía Masai que me llevó durante tres horas siguiendo las huellas de un gran León. Hasta que por fin lo localizamos. Nos acercamos mucho y fue el encuentro visual mas imponente que he tenido. De una fuerza esos ojos amarillos impactantes que me hicieron retroceder. Simplemente genial!!!
Ver más experiencias
Comparte tu experiencia Tus opiniones y experiencias sobre Parque Nacional Masai Mara ayudarán a otros.
GUARDADO EN