La pequeña isla que concentra el casco antiguo de Estocolmo aglutina además del Palacio Real Slottsbacken, un montón de edificios y calles animadísimas por las que es una delicia pasear. Por ello dedico estas líneas para no aconsejaros que permanezcais a la espera en el patio de armas del palacio para contemplar el cambio de guardia, a no ser que dispongais de varios días de estancia en la ciudad. Se inicia siempre con retraso, y no tiene especial interés, además los turistas agolpados no dejan visión alguna, deciros que me arrepentí por la larga espera (los cambios de guardia de Buckingham o Madrid son mucho más vistosos).