El palacio El-Badi o Le Badia (el incomparable), debió ser uno de los más impresionantes de todo Marruecos en el siglo XVI. Actualmente quedan sólo los restos de esta colosal construcción, pero merece la pena visitarlo.
Está situado al lado de la mellah, el antiguo barrio judío de Marrakech. Para llegar a él desde la famosa plaza Jemaa-El-Fna deberéis coger la calle Riad Zitoun hasta la place des Ferblantiers, un poco más adelante os encontraréis con sus impresionantes murallas rojizas, llenas de gigantescos nidos de cigüeñas.
Estaba destinado a albergar fiestas y audiencias solemnes para la élite del reino y para los embajadores extranjeros y está inspirado en la Alhambra de Granada.
La entrada vale algo menos de un euro y cierra a las 17.45h.