Es un espectacular edificio situado...
Es un espectacular edificio situado en el antiguo recinto amurallado que rodeaba la villa medieval, junto a la calle mayor. Se reparte en torno a un patio central, en el que destaca una escalera de dos tramos. Importantes son el Saló de Corones, la Sala dels Carrós i Centelles, la Sala Daurada, la cerámica de Manises del siglo XVIII referida a los Quatre Elements y la celda - oratorio de Sant Francesc de Borja. Dispone de tienda, un agradable lugar en el patio donde tomar un refresco o un interesante espacio con audiovisuales donde podréis aprender sobre la familia Borgia.
LOS BORJA
El origen del Palacio Ducal de Gandia se remonta a finales del siglo XIII y principios del XIV. Vivió un primer momento de esplendor en la época de Alfons el Vell. En el siglo XV los Borja lo transformaron y lo convirtieron en su residencia, en este palacio nació el IV duque de Gandia, San Francisco de Borja. En la actualidad pertenece a la Compañía de Jesús, que lo adquirió a los duques de Osuna en el año 1890, albergando una residencia de jesuitas y un colegio. En el patio destaca una bonita decoración en pintura y cerámica.
Tras la huella de los Borja.
La historia de los Borja es apasionante. El Palacio Ducal nos muestra el lujo en el que vivía la familia y la reconversión de Francisco de Borja, cambiando el poder de la corte por el poder eclesiástico en manos de la orden de los jesuitas.
Bonito palacio
Donde residían los Borgía, con unas estancias impresionantes, los artesonados son para verlos.
Monumento histórico
Este Palacio perteneció antes de los Borja, a los Duques Reales de Aragón. Posteriormente fue restaurado y agrandado por la familia ducal. El Palacio está declarado monumento histórico-artístico. Esta articulado sobre un gran patio central –Patio de Armas–, en el que destaca una escalera adosada de dos tramos. Cabe destacar el Salón de Coronas, la Galería Dorada, el Salón de Águilas, la cerámica de Manises del siglo XVIII referida a los Cuatro Elementos, la Santa Capilla y todos los recuerdos del patrón de la ciudad que se esparcen por las múltiples y amplísimas estancias del Palacio. En 1964, se incorpora un expediente para declararlo monumento histórico nacional.
Merece la pena
Lugar muy bonito y recomendable la visita guiada por sólo 1 euro más.