Es un restaurante que encontramos por casualidad. Hacen cocina tipica Toscana . El dia que fuimos estaba muy tranquilo solo habian tres mesas ocupadas. Comimos muy bien, los platos no son muy abundantes pero eran fuera de lo comun (macarromes con salmon y naranja, o tallarines con uvas y piñones) Os lo recomiendo aunque el servicio era correcto no son muy cordiales con los turistas.