La primitiva basílica de Saint-Martin fue destruída totalmente durante la Revolución Francesa, después de haber sufrido numerosos incendios a lo largo de su historia. De ella sólo se conservan la Torre de Carlomagno y la Torre del Reloj.
En 1885 se comenzó la edificación de la nueva basílica, de estilo neo-bizantino. Ésta es más pequeña que la anterior, que fue uno de los edificios religiosos más grandes de occidente. En lo alto de una de sus cúpulas se encuentra una estatua de Saint Martín.
Se terminó de construir en el año 1924.