Es un estrecho fiordo, ramal del gran fiordo Sognefjord, de unos 17 kilómetros de largo y menos de 300 metros de ancho en algunas zonas.
Su excepcional belleza natural se debe a las estrechas y abruptas paredes de roca que se elevan hasta 1.400 metros de altitud. A lo largo de esas paredes se hallan numerosas cascadas y ríos impetuosos que atraviesan los bosques.
La mejor forma de verlo es montar en un barco que sale de Flam a Gudvangen y desde esta localidad salen buses para volver a Flam (tambien es posible hacer en barco la ruta de vuelta).
Declarado en el 2005 patrimonio de la humanidad, junto con Geiranger.