Una de las mejores muestras del románico español pudo haber sido destruido en el siglo XVIII por unas supuestas "reformas" que cambiaron por completo la estructura de la también románica iglesia de Silos. El hecho de que se quedaran sin fondos a mitad de la reforma hizo que se salvara esta gran joya arquitectónica que recomiendo que se vea al menos una vez en la vida.
Cuando paseas por este bello claustro eres mucho más consciente de la fuerza y la espiritualidad que tenía el arte medieval. A diferencia de otros estilos posteriores, el románico se centra en la esencia del objeto y en transmitirnos un mensaje muy directo. Este monasterio lo consigue. Su espiritualidad y silencio (pese a las hordas de turistas que lo visitan) siguen intactos.
La entrada incluye una obligatoria visita guiada y hay un descuento de más del 50% para los estudiantes.
El Monasterio de Santo Domingo de Silos es una abadía benedictina ubicada en el municipio de Santo Domingo de Silos, en la provincia de Burgos. Su claustro es una de las obras maestras del románico español y es el principal atractivo turístico de la localidad, así como el canto gregoriano de sus monjes, que ha atravesado las fronteras del país. La población, en la ribera del río Mataviejas o Ura, conserva un interesante conjunto monumental que incluye restos de murallas, algunas casonas blasonadas, una iglesia gótica, el Museo de los Sonidos de la Tierra, –que expone instrumentos musicales de los cinco continentes– y, numerosos establecimientos hosteleros para acoger al creciente número de visitantes que visitan la localidad.
A unos 60 kilómetros de Burgos, hacia el sur de la vieja ciudad castellana. Se halla un pequeño lugar que atesora una de las mayores glorias del románico: Santo Domingo de Silos.
Destaca en el conjunto monumental el patio interior de dos pisos, de 22 por 24 metros, sumamente armónico, construido con arquerías de doble columna, salvo en el centro, donde existen sendos haces de cuatro columnas.
Son magníficos los capiteles, donde se denota una amplísima temática, en la que destacan ejemplares claramente enraizados con el arte andalusí.
En la galería norte del claustro inferior se halla el sepulcro de Santo Domingo, precedido de una estatua yacente con la efigie del monje, que descansa sobre un grupo de tres leones.
El claustro superior es también bello, aunque más sencillo y, obviamente, posterior que el de abajo.
Se recomienda también detenerse para contemplar los artesonados, del siglo XIV.
Famoso es este patio por su ciprés, emblemático árbol que ha estimulado el espíritu de poetas como Gerardo Diego.
Desde el patio se contempla una interesante imagen, en la que se puede comparar la gracia románica con la austeridad o pesadez de los muros de la iglesia y del sólido campanario del XVIII.
La iglesia es neoclásica, realizada con planos de Ventura Rodríguez. Lo mejor de ella son los cantos de los oficios por los monjes.
Entre las dependencias monacales también hay una botica dieciochesca, con bella colección de cerámica de Talavera, y un museo, en el que se exponen piezas principales que se salvaron del desastre de la desamortización, tales como esculturas mozárabes y románicas, restos del viejo monasterio, valiosas piezas de orfebrería, esmaltes, etc.
Es una de las obras maestras del románico español. Se trata de una Abadía Benedictina. La parte más importante del Monasterio es el claustro, de doble planta. Tanto las fachadas como todos los capiteles son también espectaculares. Es un lugar, lógicamente super tranquilo. Un visita obligada para cualquier turista que se precie.