Ricardo Miranda
dijo:
Javijamon
dijo:
El Escorial fue el centro político del Imperio de Felipe II, allí organizó el palacio, la biblioteca, su sepulcro y el de sus familiares.
En Agosto del 1561 Juan Bautista de Toledo es nombrado “arquitecto del rey” y en abril de 1563 se coloca la primera piedra del actual Monasterio. La obra se termina en el 1584.
A mi lo que más me gustó fue las vistas que había desde el monasterio, rodeado de montaña, imaginaba como seria estar ahí sin turistas, sin gente de un lado a otro con esos teléfonos de información que puedes tomar prestados durante la visita. Si conseguía imaginarlo solo oía silencio, y un inmneso manto verde se posaba ante mis ojos, sus jardines son espectaculares, dan ganas de observarlos durante horas, paseando entre sus setos, viendo como el Sol les hace brillar las hojas y te acaricia suavemente la piel, como una mañana de primavera.
Ilopdie
dijo:
Dicen que para hacer el Escorial sobró oro y faltaron piedras. Como si un edificio así sólo estuviera hecho de piedras. Fui por primera vez al Escorial cuando era pequeña, lo suficientemente pequeña para que el palacio me diese miedo en su grandiosa sobriedad, en su grisácea y lineal seriedad.
De todo el edificio lo que más me gustó fue su forma de parrilla, en memoria de San Lorenzo, y como no, ese medio de comunicación inter-rincones que misteriosamente ofrece el palacio. Cuchicheas algo mirando hacia la pared en un rinconcito, y desde otro sorprendentemente te responden. No recuerdo el por qué científico. En mi memoria olvidadiza sólo quedó clavada aquella experiencia de hablar a mi hermano mirando hacia una pared.
Miskita
dijo:
El Escorial, monumento patrimonio de la humanidad, fue el centro político del imperio de Felipe II, donde organizó su palacio y biblioteca así como su panteón, el de sus padres, Carlos I e Isabel de Portugal, y el de sus familiares y sucesores, donde edificó una gran basílica y fundó el monasterio en cuestión.
Aunque siempre que voy lo recuerdo con un intenso frío, la realidad es que se trata de un lugar hermoso. Y no sólo el monasterio, sino todo el pueblecito, donde hay numerosos restaurantes y cafeterías muy acogedoras.