Estambul es una ciudad, puerta entre oriente y occidente, que aún hoy con su gente del siglo XXI puede transportarnos a la antigua Constantinopla.
El diseño de la Mezquita Azul es la culminación de dos siglos de evolución de la iglesia bizantina y la mezquita otomana. Mezcla elementos bizantinos de la cercana Hagia Sophia Santa Sofia, situada justo enfrente) con la arquitectura islámica tradicional, siendo considerada la última gran mezquita del periodo clásico otomano.
Obra de gran majestuosidad y belleza, sus alrededores nos transportan a otra época , sobre todo durante la experiencia indescriptible , en la que desde cientos de minaretes de las mezquitas se puede escuchar al unísono la llamada a la oración de los fieles.
Raul Pecharroman
dijo:
La famosa Mezquita Azul de Estambul fue construida a pedido d el Sultan Ahmed I, entre los
años 1603 a 1617, y se erigió en los terreros adonde había estado el Palacio de Constantinopla.Es
uno de los monumentos más impresionantes del mundo. Majestuosa y espléndida, impresiona
mucho más por su parte exterior, construida en mármol y piedra. Consta de seis minaretes, por
lo cual se distingue del resto de las mezquitas que tienen sólo cuatro.
El color azul, en algunas partes ahora desvaido por el paso del tiempo, se debe a los 20000 azu
lejos de cerámica hechos a mano. Hay 50 tipos diferentes de estos azulejos, y se destacan
especialmente los decorados con tulipanes.
Hay que entrar sin zapatos y con los hombros cubiertos (te proveen a la entrada con unas
medias que colocas sobre las tuyas). El interior, al ser un lugar de oración, está en total silen
cio como así también en bastante oscuridad, a pesar de las múltiples bombillas electricas.
Es mucho más imponente la parte externa que la interna, a mi entender.
No dejes de aprecias tambie´n el inmenso patio, tan grande como la superficie de la mezquita
adonde verás en el centro una fuente relativamente chica, para tal superficie y dos lugares
para abluciones a los constados de la puerta principal, como existen en toda Turquía-
Está separada de la Iglesia de Santa Sofía por un parque con jardines, así que no dejes de
admirar, desde el exterior la grandeza de ambos edificios.
La vas a disfrutar sin duda. Trata de ir alrededor de las 10am. Así no te cruzas con tanta gente,
que aunque hablen en voz muy baja, quitan encanto al lugar.
También conocida como la Mezquita de Sultanahmet. Es una maravilla de la arquitectura, es la mezquita más grande de Estambul. El lugar elegido parasu construcción fue el centro de la ciudad, antiguo emplazamiento de un hipódromo romano. Uno de los motivos para la elección del sitio era que se encontraba cerca del Palacio Topkapı. Los 21.043 azulejos utilizados en su construcción fueron confeccionados en los talleres del palacio
Creo que la Mezquita Azul es el edificio musulmán que más me ha conmocionado por su belleza en toda mi vida. Su visión tanto de día como de noche es algo absolutamente espectacular. A cada rato, con los cambios de luz, el edificio también cambia, uno no se cansa de mirarlo. Aunque no hay que confundirse, el nombre de "Azul" proviene del color de los azulejos que decoran su interior.
Esta bella edificación fue obra del sultán Ahmed I, que en el siglo XVII quiso crear una mezquita con su nombre que rivalizara en belleza y grandiosidad con su vecina basílica de Santa Sofía. Resulta curioso comprobar cómo, mientras que el interior de Santa Sofía gana con creces a la Mezquita, pasa lo contrario con el exterior. Las dos juntas forman uno de los conjuntos más bellos que ha creado la Humanidad.
La visita a la Mezquita es gratuita, pero se prohibe el acceso en las horas de culto y los turistas han de entrar por una entrada secundaria y mantenerse en un pequeño espacio de la misma. Si puede visitarse a alguna hora en la cual no esté invadida por los circuitos turísticos será mucho mejor (a primera hora o a última de la tarde). Se podrá ir con mucha más tranquilidad e incluso se podrá estar casi en silencio. En los meses de verano se ofrece un espectáculo gratuito de luces y sonido.
En definitiva, la fama de este edificio está totalmente justificada. Su visión domina el centro de Estambul de una forma tan majestuosa que uno no puede dejar de sentir cuando la mira que se encuentra en una ciudad mágica, propia de un cuento de Ali Babá, la ciudad puente entre Asia y Europa.
Daniel García
dijo:
Una de las grandes maravillas de Estambul, junto con Santa Sofía, es la mezquita azul. Está situada en la parte antigua de la ciudad, en una de las orilllas del Bósforo, junto al Mercado de las Especias y enfrente de Santa Sofía, es más´, tan sólo están separadas por un precioso jardín.
La Mezquita Azul es la única de Estambul que posee seis minaretes y su nombre se lo debe a los bellísimos mosáicos azules de Izmir, que dan a este espacio una atmósfera muy especial.
Esta mezquita posee exactamente 21.43 azulejos que fueron elaborados en los talleres del palacio. En el interior también podemos encontrar alfombras gigantescas que cubren el suelo y que fuero tejidas en los telares imperiales.
Es una mezquita realmente bella, a mi personalmente me llamó más la atención incluso que Santa Sofía (quizá porque no había oído hablar tanto de ella). Su exterior está totalmente cuidado y refleja una riqueza que contrasta totalmente con el interior, donde la sobriedad es la nota predominante. Concretamnete, lo que vamos a encontrar dentro es un espacio muy abierto repleto de alfombras y de lámparas sencillas que iluminan austeramente el lugar. Las mujeres están separadas de los hombres para rezar, y es bastante curioso verlo, aunque eso sí, siempre respetando su momneto de oración.
Antes de entrar en el interior hay una fuente muy bonita que siempre está llena de musulmanes, ya que antes de entrar en los ligares sagrados se lavan cuidadosamente. Para poder entrar las mujeres deben cubrirse los hombros, pero esto sucede en todas las mezquitas, así que si vais en verano, os recomiendo que llevéis un chal.
La mezquita azul, construida por el sultan Ahmet, debe su nombre al color de sus mosaicos de porcelana.
Fue construida al siglo XVII, en la antigua Byzantium. De ahí salían los peregrinos en dirección de la Meca. Las decoraciones murales mencionan el nombre de Allah, que los musulmanes no pueden representar con forma humana como los católicos que pintan Jesús o Dios. También hay representaciones del paraíso en murales en la planta de arriba. Es uno de los pocos países donde los no musulmanes pueden entrar en las mezquitas.
Al interior, hay cuatro pilares que mantienen una enorme cúpula, de más de 40 metros de altura. Del otro lado de la plaza se encuentra Aya Sofía, Santa Sofía, una iglesia ortodoxa que luego fue convertida en mezquita y ahora es un museo.
Hay magníficas alfombras que cubre en suelo, para que recen los fieles. Los cuatros minaretes se lanzan hacia el cielo, y se miran desde muy lejos, del otro lado del Bósforo. Se pide que te quites los zapatos, los dejes en la entrada y te cubras las piernas y los brazos.