Como los gusta decir a los portugueses: Lisboa está construida sobre siete colinas, como la ciudad de Roma. Por ello, las vistas desde cualquiera de los miradores de dichas colinas son extraordinarias. Y si les añadimos las que se obtienen desde lo alto del monumento a Cristo Rey, al otro lado del Tajo, la colección ya está completa.
He añadido a esta colección dos vistas que no son, exactamente, de la ciudad: Un saco con las teselas que, cual mosaico ciudadano, forman las aceras de esta ciudad; la última es la del hotel Ibis en el que nos alojamos durante nuestra visita a Lisboa.