Es un paseo de tranquilidad y paz que invita a pensar si vas solo o a conversar tranquilamente si vas acompañado. El rumor de las olas rompiendo en las rocas y la brisa acariciando tu cara hacen que cualquiera pueda relajarse en este entorno.
Es una zona rocosa de especial belleza. Con un gran paseo en el que disfrutar de la vista. Hay bares con encanto a lo largo del paseo asomandose al mar y por ser de rocas está menos concurrida que las playas de arena.
Me gusta ir a relajarme alli y disfrutar en verano del aire fresco y del olor a mar de la primera hora de la mañana, cuando los bañistas todavía no han llegado.
Os lo recomiendo...