El lago de Bled es uno de los lugares más románticos y con encanto que he visitado. Se encuentra en la parte noroccidental de Eslovenia, concretamente a unos 50 kilómetros de Liubliana y cada año recibe a miles de visitantes.
Tiene unas dimensiones enormes y lo más fascinante es su color azul. Parece sacado de una película paradisíaca y además su belleza se ve incrementada por los alrededores, que están repletos de vegetación y árboles y poseen un color verde intenso increíble.
El lago de Bled es un lago glacial y entre los bosques que lo rodean podemos encontrar también varias iglesias y castillos que miran hacia el lago y que hacen más idílico si cabe este paraje.
Pero lo bueno es que además de ser precioso este lago ofrece la posibilidad de realizar diversas actividades deportivas. Aquí se puede practicar la pesca, el golf, ya que hay un campo al lado de la orilla, se puede ir también a caballo por los alrededores e, incluso, podemos hacer senderismo y treking por las montañas que lo rodean.
Es más, los aficionados a este último deporte, a la montaña, tienen la posibilidad de ir a los Alpes Julianos, que se encuentran muy cerquita y son excepcionales. ¡Ah! se me olvidaba, muy cerquita de este lugar también se puede hacer rafting, os lo aconsejo porque además de diversión pod´réis conocer unos rincones apasionantes.
Otra de las ventajas que tiene este lugar es que goza de unas temperaturas muy suaves y por lo tanto atrae a cientos de turistas tanto en invierno como en verano, el único inconveniente que podemos encontrarnos es que llueva (a mi me pasó) pero es un mal que hay que soportar si queremos seguir disfrutando del intenso verdor que rodea al lago.