Desafortunadamente si algo hacen las guerras aparte de descomponer vidas humanas son destrozar monumentos que son una joya.
Es curioso y paradójico pensar lo que es capaz de construir el ser humano y a su vez lo que es capaz de destruir.
Este es el caso de una joya arquitectónica ubicada en Berlín. Es una iglesia evangélica luterana (ahí es nada) y se llama Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche.
Fue construida en memoria del emperador Guillermo y todo el mundo la conoce por un nombre bastante más sencillo, La iglesia del Recuerdo.
La podeis encontrar en la plaza Breitscheidplatz muy cerca de Tiergarten.
Afortunadamente la Segunda Guerra Mundial ( en la batalla de Berlín ) no pudo con ella y se conserva actualmente como una ruina. Como podeis observar se compone de varios cuerpos y a su lado hay una iglesia.
Entrar en ella es contemplar el color azul luminoso en estado puro, pues las paredes están cubiertas por más de 20.000 cristales azules. Me quede realmente sorprendido.