Bueno, a este valle nos llevaron nuestros pasos en busca del desierto. No estuvimos mucho tiempo, o por lo menos, no todo el que hubiéramos deseado; sin embargo su falta de ruido, sus colores, su cielo y sus millones de estrellas, su arena naranja moviéndose al compás de viento como si de una gran mar se tratara; son sensaciones difíciles de olvidar y que te atan a la idea de volver.
Haciendo un repaso de aquéllos rincones favoritos de lo que cuento con fotografías dignas de ser compartidas, me he encontrado con que uno de los lugares a los vuelvo siempre que puedo (he viajado hasta allí tres veces en los últimos cuatro años) es el Erg Chebbi, un sistema dunar de fina arena situado al Sureste de Marruecos, en las estribaciones septentrionales del Sahara, que tiene algo más de 20 km de largo por alrededor de 5 km de ancho.
Ver atardecer desde la cresta de alguna de sus grandes dunas (las más altas superan los 150 metros de altura) constituye un espectáculo fascinante; sobretodo si para llegar hasta allí has pasado un montón de horas gozando con la conducción por arena, con sus inigualables gratificaciones y sus duros momentos de pala y eslinga.
En esas últimas horas del día, las sombras sobre los grandes volúmenes de arena anaranjada constituyen un motivo fotográfico tan agradecido que resulta muy difícil tomar una fotografía que no sea atractiva.
Jonatan Esteban
dijo:
Montar en camello rodeado de kilómetros de fina arena, viendo las altas dunas del desierto a tu alrededor, dormir en una jaima o en fuera de ella contemplando las estrellas, soñar en el silencio de la noche pensando qué será cada lucero que ves en el firmamento, despertar con la luz del sol en lo alto de una duna …... Todo eso lo puedes hacer en el desierto de Erg Chibbi.
Situado en el sureste de Marruecos, en la frontera con Argelia, a los pies de Merzouga, a pocos kilómetros de Rissani y a 40 de Erfoud, bien comunicado por carretera asfaltada casi hasta el propio desierto.
Alquilamos en Marrakech, el coche mas viejo pero fiable (un Gol, no Golf, aunque parecido). En un dia se puede llegar a Rissani perfectamente, aunque yo recomendaría hacer al menos 1 dia por medio para ver alguna de los cientos de kasbahs que rodean la ruta. A Rissani se debe llegar antes de las 5 de la tarde para poder unirte a alguno de los grupos que salen dirección de las dunas. Nosotros solo contratamos un conductor que, con nuestro propio coche, nos llevó al albergue, a los pies de la duna. Una vez alli, montamos a camello durante 1 hora hasta llegar al oasis ..... Y después, un montón de sensaciones placenteras imposibles de describir ..... Merece la pena vivirlas.
Es increible la sensación que se siente cuando ves despuntar el sol destras de una inimaginable cantidad de granitos de arena, y ves que va subiendo y a medida que lo hace, el cielo va cambiando de color, des de un rojizo, naranja, amarillo, hasta a un azul cielo radiante.
Una sensación magnífica que de seguro, te hara cambair!