Una de las piezas más misteriosas del Museo Británico es esta calavera de cuarzo que está en un rincón de la sala 24, dedicada al tema “Living and Dying” y presidida por un moai de la isla de Pascua de cuatro toneladas de peso.
Y digo que es misteriosa porque hoy en día todavía no se tiene clara ni su procedencia ni el año en que se esculpió y muchos son los que han dicho que este tipo de calaveras poseen energías desconocidas o tienen poderes curativos.
En principio el museo la adquirió en 1897como un objeto mexicano antiguo (azteca) pero después de numerosas investigaciones que tuvieron lugar entre 1950 y 1990 el museo reveló que era de factura europea y seguramente del siglo XIX.
Venga de donde venga, la calavera fue esculpida con un método bastante inusual para la época y sólo se utilizó para su creación un único bloque de cuarzo que probablemente se obtuvo en Madagascar o Brasil.
Es la mayor calavera antigua de cuarzo blanco que existe en el mundo.