La plaza de Carlos (Karlsplatz para los vieneses) es una de las más famosas de toda la ciudad. Se encuentra prácticamente al lado de la ópera y del Pabellón de exposiciones de la Secesión. Estamos ante una plaza muy grande, con algún que otro puestecito en medio, su fuente y bastantes atracciones para los niños y los no tan niños.
Está rodeada, además de por el edificio de Secesión, por otras dos importantes construcciones, la Universidad técnica de Viena y la Iglesia de San Carlos, la Karlskirche. Esta es una de las iglesias barrocas más bonitas, con sus columnas impresionantes en la entrada y su cúpula así como verde también enorme. Sus dimensiones engañan y parece mucho más grande de lo que es.
Por toda la plaza (o parque como lo denominan algunos) hay estatuas de todo tipo como una mujer, un niño... para ir descubriendo mientras se pasea.
El único problema que tiene es que no es de los mejores sitios de Viena para ir por la noche o cuando ya está atardeciendo. No es muy recomendable ya que la gente que se mueve por ahí a esas horas no es lo más recomendable, además de que es un sitio bastante oscuro de noche.
Mejor ir de día, cuando además podréis apreciar todo mucho mejor. Tiene la parada de metro al lado.