Me levanto y saco mi cuello por la ventana y me...
Me levanto y saco mi cuello por la ventana y me ensimismo con la torre Fernsehturm.
Sol en Berlín, hay que aprovechar!
Cerca de casa, en Mitte, está el cine Babylon y ofrece un ciclo de cine brasileño. Es una pena encerrar el sol (algun día iré a Brasil), así que me voy a la isla de los Museos.
Paseando por Unter der Linden, entro en un patio interior para chafardear y estoy en la Biblioteca. Me convierto ya en espía profesional y fotografío a una feliz pareja.
Hoy es domingo, cita obligada con el Mauer Park. Incluso las estaciones de tren en Berlín me gustan.
Algun día debería aprender alemán.
Sobre el Mauer ya he hablado pero ¿Qué compro esta vez? Unas muñecas, ropa, el tocadiscos naranja o unas gafas de sol... La cabeza de la cabra!
Me paso la parada y salgo en Postdamer Platz aunque me siento como si estuviera en Tokyo.
Cae el sol traspasando con su luz los edificios y parece que los queme.
Quedo contigo en un bar para echar una Berliner.
Vale, un Jagermeiste también. Pero sólo uno que nos conocemos.
Elige tú el bar.
De camino a casa, paso por la puerta de Brandemburgo y han colocado un muro de plástico, lleno de luces de colores recordando al caído en el 89.
¡Buenas noches Berlín!
Pero ella nunca duerme.
Si algo es Berlín es jóvenes en la calle, jóvenes en los...
Si algo es Berlín es jóvenes en la calle, jóvenes en los parques, escribiendo en el Muro, okupando casas abandonadas de la época comunista, inventando nuevas tribus urbanas, organizando exposiciones, haciendo buena música...
Berlín es movimiento y juventud por definición. Merece la pena crear un rincón sobre los jóvenes berlineses porque creo que uno no ha visitado realmente esta ciudad si no ha visto, si no ha tenido los ojos suficientemente abiertos para ver lo mucho que están impulsando esta ciudad los jóvenes.
Casas ocupadas (bloques enteros) que se convierten en centros culturales y exposiciones de arte por todas partes son la imagen más conocida de los jóvenes de aquí. Pero también son los mejores grafitteros del mundo, gente que lucha por salira adelante en las zonas más deprimidas, grupos de música en las calles y muchas, muchas tribus urbanas (sobre todo hay góticos y punkies).
Hay que fijarse en ellos para entender esa fuerza especial que emana esta ciudad. Que busca arte y diseño en todas partes (incluso en una señal de tráfico), que está abierta a Europa pero se siente orgullosa de ser alemán.
Lo dicho, Berlín es mucho más que museos, Muro y salchichas con mostaza... Es su gente la que, por encima de todas las cosas, la hace una ciudad totalmente única.
¡Indispensable!
La Berlin Welcome Card se convierte en casi obligatoria a la hora de visitar la hermosa capital alemana.
Hay gran variedad de alternativas a la hora de comprarla, dependiendo de la duración de la validez de la tarjeta y de los sitios que quieras visitar, de la zona de tranvía y metro por la que te quieras mover...
Nosotros aunque estuvimos en la ciudad 7 noches, escogimos la de duración de 72 horas, planeamos las visitas incluídas en esos tres días y aprovechamos para movernos a sitios mas alejados en transporte.
Lo mejor e imprescindible (e incluído en la tarjeta)...visitar la isla de los museos. ALUCINANTE.
Una de las mejores épocas para descubrir Berlin es en...
Una de las mejores épocas para descubrir Berlin es en invierno, no hay muchos turistas, los precios son mucho más económicos que en verano y si se tiene un poco de suerte, se puede encontrar la ciudad nevada, una imagen espectacular. En diciembre, la ciudad se llena de mercados de Navidad y en febrero, está la Belinale, un festival de cine internacional estupendo y abierto a todo el público!
La ciudad en esta época se ilumina, a pesar de los días...
La ciudad en esta época se ilumina, a pesar de los días tan cortos (a las 16:00 es de noche) y el frío. Mercadillos y puestos de comida se entremezclan con pistas de patinaje al aire libre, vino caliente, y el contraste aún presente del este y el oeste.
Recuerdos en mi retina: Las siluetas de los semáforos en el este de la cuidad; la línea de adoquín punteando el muro sobre las calles; los fuegos artificiales "populares" por todo el horizonte de Berlín con el cambio de año; gente, gente, gente y más gente por las calles iluminadas sobre la fría nieve ya helada.
Casi tocar el cielo
Dura subida pero valiosa para descubrir el cielo que cubre Berlín; sin duda un lugar para ver y hacer.
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