Anabella Valdes
dijo:
Era el año 1956 cuando la película Sisi Emperatriz se estrenó en España, si mal no recuerdo. En aquellos años existían las pelícuas autorizadas o no autorizadas a entender la censura de aquel ayer. Para todos los públicos o para mayores de 14, 16 ó 18 años.
Por aquel entonces los que teníamos menos de catorce años, nos teníamos que conformarco n asistir a los cines de barrio, hoy por desgracia desaparecidos, e inflarnos a ver sesiones oontinuas de películas de vaqueros, indios y americanos y por supuesto de las desventuras de SISI, una de nuestras idolatradas.
En nuestra pequeña visita a Viena, ya que la climatología nos impidió estar un día más, de repente me encontré pisando la misma tierra que mi actriz favorita de pequeño y me pregunté ¿que hace un chico como tú en un sitio como este?. Para mí todos aquellos recuerdos ya habían asado y sin embargo me volvieron a mi niñez. Recordé aquellos tiempos de pantalón corto y del Parque del Oeste. Seguramente como dice la canción "TIEMPOS FELICES QUE NO OLVIDARÉ".
Crecí soñando con Sissí la emperatriz. No entendía por qué no podía ser feliz, con esos jardines, esos paisajes, con un príncipe a su lado.
Pasa el tiempo y comprendo que la felicidad y poseer jardines no tienen relación. Si yo pudiera congelar un momento sería el del paseo que nunca fue, sobre el césped de Shonbrunn al que nunca fuiste, con los rayos de sol que no brillaron y con el día inolvidable que no podré recordar.
Repaso las fotos y en ellas veo los sitios donde nos sentamos, por donde paseamos. Desde una ventana, la emperatriz de Austria nos mira con envidia. Ella es la dueña, nosotros los propietarios de las fotos que tomamos. ¿Cómo no ir a Viena? La próxima vez, bailamos de verdad.