Un lugar cerca del cielo, no sólo por la altura en la que se encuentra sino por las maravillas que se pueden encontrar en él. Rodeado por el Lago Titicaca donde se puede ver reflejado las siluetas que dibujan las nubes en el cielo.
Excelente lugar para desconectarse del mundo y experimentar la energía de la naturaleza.
En el segundo día de excursión con mi madre en la parte peruana del lago de Titicaca, nos quedamos en una isla de verdad, que no se hunde. Nos estuvimos quedando con una familia de la isla, muy agradable y servicial, que creyó interesante prestarnos su ropa para en la noche ir al pueblo a bailar con ellos! La noche estuvo muy fría, obviamente sin calefacción, y a 3800 metros sobre el nivel del mar hay algo de frío.
También a mi madre le dolía respirar, por la altura, a la que el cuerpo se tiene que acostumbrar unos días antes de poder hacer esfuerzo. Si llegas directamente a los Andes peruanos desde Lima o desde una avión, tómatelo tranquilo los primeros días que cuesta respirar.
Al día siguiente , vimos como cultivaban en terrazas el suelo accidentado y lleno de rocas de su isla, para tener papas y quínoa, una cereal deliciosa y muy saludable, que ahora está de moda en Europa por todos los nutrientes que tiene. Esta será su dieta básica, con cebolla y hierbas, y de vez en cuando un poco de carne o de pescado del lago.
Crían llamas y alpacas para su lana más que todo, que les da más que para carne o leche. A penas hablan español, el idioma principal es el Quechua.