Isla de Amantani Puno

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Llegamos a la terminal de Puno el 2...

Llegamos a la terminal de Puno el 2 de enero a las 5 am y allí un hombre nos ofreció la excursión de Uros, Amantani y Taquile durmiendo en Amantani en una casa de familia con las comidas incluidas a s/ 70. Muchísimo más barato de todo lo que nos habían ofrecido por internet. Así que aceptamos y nos llevó en un taxi hasta la agencia Inka Tours y de ahí al puerto en donde nos embarcamos primeramente hasta las islas flotantes de los Uros.
Luego de recorrer las islas de los Uros, nos embarcamos hasta Amantaní sin dejar de maravillarnos por el Lago Titicaca. Amantaní es una isla de 9 km2 que está del lado peruano del Titicaca, a tres horas de navegación desde Puno. En ella viven más de 3000 personas, no hay electricidad, agua corriente ni gas. Viven de lo que cosechan, pero hoy en día el turismo es parte de sus ingresos.
En Amantaní, nos esperaba Ricardina que nos iba a hospedar en su casa y a compartir su almuerzo y cena con nosotros.
Apenas llegamos fuimos a su casa, nos mostró la sencilla habitación en que íbamos a dormir(pero con una vista espectacular del lago). Comimos sopa de quinua y verduras hervidas y nos fuimos a ascender con el guía a una montaña sagrada llamada Pachatata (padre tierra). Enfrente se veía la montaña de la Pachamama. Fue difícil pero valió totalmente la pena.
A la noche comimos a la luz de una vela junto a la familia que nos conmovió por su hospitalidad y después fuimos a una fiesta preparada para los turistas en la que nos vestimos con ropa típica de la isla y bailamos.
Al otro día desayunamos temprano en la casa de Ricardina, de quien nos despedimos y nos fuimos rumbo a Taquile, pero eso es otra historia.

Flavia Ramos
Flavia Ramos
05 Marzo 2009

Auténtica inmersión en la pintoresca vida local

Nuestra base de operaciones fue Puno. El transfer al puerto nos vino a recoger a las 7:45. Con unos minutos de retraso, vino la gente de Jumbo Tours.

En media hora en barco llegamos a la isla de Uros.

Tras una larga parada (1 hora), salimos hacia la Isla de Amantani (3 horas de trayecto en barco). No hay mucho que ver de camino, así que es un buen momento para descansar o relacionarse con los otros pasajeros.

Llegamos al puerto de la isla a las 14:00 (¡qué hambre tenía, si lo sé llevo comida!), donde nos esperaban un grupo de jóvenes ataviadas con las ropas típicas. Resultaba que cada una de ellas respresentaba uno de los diferentes alojamientos. Nos tocó una bella joven, Sulamita, que resultó ser la hija de uno de los alcaldes de la isla.

No daré más detalles para no robarle magia, tan sólo afirmar que vale mucho la pena y que es una ocasión única para compartir la vida con una de estas familias. Recomiendo llevar dulces para los niños, o mermelada para la familia, que veo que es un bien escaso.

La familia tenía dos hijos súper cariñosos, uno de ellos con especial energía, como se ve en las fotos.

Preparaos para subir a la cima de la isla por la tarde (se divisan las montañas nevadas de Bolivia), bien abrigados porque hace frío y, tras cenar a eso de las 19:30, para el baile en la sala común de la isla, ataviados con las ropas típicas. Es algo turístico, pero tan íntimo que resulta entrañable.

Marita A
Marita A
hace 10 meses

Amantaní es una isla que se ubica en...

Amantaní es una isla que se ubica en el Lago Titicaca, en Perú.
A pesar de que la isla de Amantaní no cuenta con los servicios básicos de luz y de agua al que solemos estar acostumbrados, el encanto y cariño de la gente que la habita hace que el sentimiento de confort te invada.No sólo son encantadoras sus costumbres, sino que la unión de su pueblo para salir adelante con los escasos elementos con los que cuentan es admirable. A esto se une las increibles vistas del lago al atardecer... Es un lugar para visitar que sin duda deja una mella en el corazón.

Raquel Rosa Orihuela
Raquel Rosa Orihuela
01 Septiembre 2009

Llegamos en barco desde Puno. Un...

Llegamos en barco desde Puno. Un grupo de personas nos esperaba en el muelle para repartirse a los turistas en las diferentes casas. Francisca nos llevó en silencio hasta nuestro alojamiento: una habitación con tres camas en su casa encima de las cuadras. Sólo hablaba quechua. En el patio nos recibió un ternerillo que acababa de comerse varias madejas de hilo y estaba atado como castigo.

Tras juntarnos todos en la plaza principal de nuevo, subimos a la parte alta de la isla. La altura se hacía notar y paliábamos sus efectos oliendo muña. A los 100 metros de subida comenzaban las respiraciones entrecortadas, las paradas,… pero la vida seguía a nuestro alrededor. Las mujeres terminaban su jornada cargando a sus espaldas desde niños hasta quilos de siembra y aquí la prueba…

Estrela Gómez González
Estrela Gómez González
hace 10 meses
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IMPRESCINDIBLE