Imperial Monasterio de San Clemente Toledo

Cómo llegar
Teléfono
Web
Guardar Añadir tu experiencia

Toledo Monástico

Una de las visitas más interesantes que realizamos con motivo del Tercer Evento Nomaders, llamado “Las Sorpresas de Toledo”, fue la visita a este convento, ya que se encuentra cerrado al público, con excepción de la tienda y el espacio dedicado a exposiciones temporales.

San Clemente es uno de los primeros conventos que surgen en Toledo a raíz de la Reconquista. Alfonso VI, fundó un monasterio situado extramuros, y posteriormente Alfonso VII levantaría un segundo convento dentro de la ciudad.

San Clemente perteneció en su origen a la Orden de San Benito, muy difundida en España, aunque tras la reforma de Cluny adoptó la regla de los monjes blancos del Cister.

Está situado en la parte más elevada de Toledo. Se encuentra habitado por una comunidad de Monjas Cistercienses -Bernardas-, cuya jornada Monástica se divide a lo largo del día en oración, lectura y trabajo, que se refiere básicamente a la elaboración de mazapán, además de organizar el archivo y la biblioteca. Ora et Labora.

En este Monasterio Alfonso VII enterró a su hijo, el Infante D. Fernando, muerto prematuramente, y fue el Papa Alejandro III quien incorporó a las religiosas definitivamente al Cister concediendo todos los privilegios de la Orden en 1.180.

Fue ampliado y mejorado en el Siglo XIII, aunque es difícil imaginar cómo sería en los siglos XII, XIII, XIV y XV, ya que se ha conservado poquísimo de estas épocas, al igual que en la mayoría de los conventos toledanos, aunque actualmente, las obras de reformas de varias estancias están aportando nuevos datos, al poner al descubierto, frescos y trabajos de azulejería ocultos hasta ahora.

Junto a las espléndidas obras renacentistas, en especial dos amplios patios moriscos, se conservan restos mudéjares excepcionales en el refectorio, que consta de dos zonas, una cuadrada, cubierta con sencilla bóveda de crucería de ladrillo, y otra rectangular, mucho más amplia, donde se conserva una arquería decorativa, con arcos de herradura entrecruzados que cargan sobre pilastras con basa y capitel, todo ello en ladrillo, y un alfarje, único en la carpintería toledana; compuesto por tres tramos: Uno central y dos laterales, uno de ellos conservador en perfecto estado; ambos quedan delimitados del tramo central por dos gruesas jácenas. Lo más interesante del alfarje es la decoración heráldica pintada, solo conservadas en uno de los tramos laterales. La presencia del águila nos remonta al reinado de San Fernando. Forma también parte del refectorio un tramo más pequeño cubierto con sencilla bóveda de crucería, cuyos arcos se apoyan en ménsulas con decoración vegetal y con una máscara extraña. Sus muros muestran con pinturas al fresco y azulejería renacentista.

También hay que destacar la sala del capítulo, morisca, de planta rectangular y adosada al muro del evangelio de la iglesia, y destacan en ella el pavimento, el alfarje, dos curiosos sillones revestidos de azulejos y el frontal del altar. El suelo es una típica "alfombrilla" toledana con una composición geométrica realizada con azulejos.

El alfarje, típico del siglo XVI, ricamente decorado con pinturas en negro, blanco y ocre. El refectorio es plateresco.

Influencia morisca clara en la decoración de barro vidriado del frontal de la sala capitular y de los escalones que suben al altar, aunque su técnica y motivos ornamentales sean ya plenamente renacentistas. En cuanto al frontal, se trata de una magnifica composición talaverana del último tercio del siglo XVI cuyo tema principal es la huida de Egipto, dentro de una cartela, con motivos renacentistas análogos a los de otros frontales de la época.

La obra renacentista del convento se refleja sobre todo en los claustros, la iglesia y el coro. De los varios patios que encierra en su interior, destaca el claustro de las procesiones, con dos pisos. El bajo se compone de una serie de arquerías sobre columnas dóricas. La galería alta es adintelada con el mismo tipo de columnas, sobre altos pedestales. Otro claustro es el del refectorio, donde las columnas de la galería baja apoyan directamente en el suelo y las dos crujías menores se doblan.

Una de las piezas del convento que más transformaciones ha sufrido es la iglesia. Su bella portada consta de los cuerpos. El acceso mediante arco de medio punto sostenido por dos columnas, cuyo fuste está cubierto de motivos renacentistas. Ocupan los ángulos dos tondos con dos guerreros. En el segundo cuerpo dos hornacinas con esculturas, San Bernardo y puede que San Benito, flanqueados por las águilas imperiales, quedando en el centro San Clemente, titular del monasterio. Remata el conjunto un medallón circular destacando en medio de un sol radiante la figura de la Virgen Madre con el niño Jesús.

El interior del templo consta de una sola nave dividida en tres tramos, cubiertos con bóveda de crucería del siglo XVI y separadas por arcos con rosetones renacentistas; los muros están decorados con frescos que representan escenas de la vida de la virgen, del s. XVII.

El retablo mayor consta de tres cuerpos y tres calles, en cuyas transiciones vemos dos escudos imperiales. La central, más alta, tiene el calvario con figuras de bulto redondo, la Ascensión en relieve, una talla de San Clemente y un lienzo de San jerónimo. En las laterales, relieves de la Asunción , la Adoración de los Reyes, Bautismo de Cristo, Ascensión y venida del Espíritu Santo.

Un lugar, que si tenéis oportunidad, no se puede pasar por alto.

El Guisante Verde Project. Un blog para los Cinco Sentidos
http://www.guisanteverdeproject.com

El Guisante Verde Project
El Guisante Verde Project
30 Marzo 2010
Comparte tu experiencia Tus opiniones y experiencias sobre Imperial Monasterio de San Clemente ayudarán a otros.