A pesar de que hacía un día de perros, de lluvia y viento, decidimos salir igualmente a hacer turismo, así que subimos al coche y nos encaminamos hacia la playa de Xilloi, pero en cuanto llegamos a la zona más rural del pueblo (un poco alejadas de la Ctra. Nacional), vimos esta iglesia e hicimos la primera parada. Se encuentra justo enfrente del cementerio, y antiguamente se llamaba Iglesia de San Esteban del Val. No pudimos verla por dentro, pues estaba cerrada, pero me hubiera gustado pues leí que tiene varios retablos neoclásicos y pinturas de principios del siglo XIX.
La iglesia se encuentra un poco elevada, accediéndose por una rampa, y está rodeada de una zona ajardinada en la que hay un típico cruceiro gallego. La fachada está revestida de cal blanca, y sobre la puerta principal se alza una espadaña de piedra que alberga las campanas. En el lateral hay otra pequeña puerta, sobre la que hay un pequeño campanil. Me llamó la atención el tejado, ya que fue donde ví ésta técnica por primera vez (que luego me fijé y se da en todas las viviendas de la zona): Es puramente artesanal, formado por lajas de pizarra de distintas formas y tamaños, superpuestas unas sobre otras, y teniendo como única sujeción unos pedruscos colocados a cierta distancia unos de otros en todo el perímetro.
Es iglesia parroquial, y antiguamente perteneció a los Condes de Fuensaldaña.