Esta iglesia fue disechada por el famoso esteta Schinkel a principios del siglo XIX y fue la primera de estilo gótico en Berlín. Es un edificio muy bonito y, aunque todo el interior tuvo que ser reconstruido tras la Segunda Guerra Mundial, conserva su carácter esencialmente romántico.
La entrada a la iglesia es gratuita y cabe destacar la gran amabilidad de los vigilantes, que no dudan en explicar o ayudar en lo que se nececite. La perspectiva de la iglesia desde la parte superior (tras haber subido unas "románticas" escaleras de madera) es muy hermosa. Además, esta iglesia no suele estar abarrotada de turistas y se puede pasar un rato muy tranquilo en ella.