Es un Hotel de 4 estrellas excelentemente ubicado en el corazón mismo de Barcelona. Como no pensábamos quedarnos más que una noche porque estábamos muy cansadas como para tomar el coche y seguir camino, pedimos una habitación para las dos y realmente les digo que lo que más me entusiasmo fue la idea de dormir en un “Castillo” pero eso era mi fantasía, lo ideal era que por más sencillo que fuese, no lo era, todo estuviese muy limpio. Tiene una gran cantidad de habitaciones y nos conformábamos con que la que nos tocase tuviese las comodidades requeridas. No era muy grande, con dos comodísimas camas, unos colchones como para dormir una semana, televisión la que obviamente miramos poco y nada porque el cansancio pudo más, eso si tuvimos que usar el aire acondicionado porque el día era especialmente caluroso y había que descansar muy bien porque por la mañana salíamos muy temprano. Habíamos comido algo por allí y sólo tomamos un café y una gaseosa en el bar antes de subir, lo que más me gusto fue esa mezcla entre lo antiguo y lo moderno que le da calidez sin quitarle elegancia y la excelente y cálida atención de su personal que nos trató como si nos conociesen de toda la vida. Por la mañana desayunamos, había como es costumbre desayuno buffet, el que yo jamás aprovecho porque tomo café negro, jugo de naranja y un par de tostadas con jamón y queso, pero había de todo lo que uno pueda imaginar y más y la gente lo aprovecha al máximo. Tampoco aprovechamos la terraza para tomar sol, si bien nos dimos una vuelta y vimos unas poltronas excelentes. Es un hotel para recomendar, especialmente cuando uno tiene poco tiempo y debe estar cerca de los lugares a los que va.