Estuve en este hotel en Julio de 2006. La localización es fantástica, con unas vistas imponentes del volcán Arenal. Por las noches el brillo de la lava era fascinante y las explosiones del volcán se escuchaban acompañadas a veces de ligeros temblores.
La habitación, tipo bugalow estaba muy bien.
Lamentablemente el restaurante no estaba en absoluto a la altura del resto del hotel. Mi recomendación en este tema es coger un taxi y bajar al pueblo a comer.
El centro de masajes sin embargo sí ofreció lo que esperábamos: Nos dimos un masaje fantástico frente a unos enormes ventanales abiertos que nos hicieron sentir como si estuviéramos en medio del bosque.