Hotel ecológico, orgánico, innovador...
El edificio por fuera no es nada atractivo y la calle (con pronunciada cuesta) tampoco llama mucho la atención. Sin embargo está bien situado, muy cerca del centro y caminando llegas a los lugares más interesantes de la ciudad (yo estuve tres días tan sólo, por temas de trabajo, pero me dio tiempo a visitar un poquito la ciudad, el puerto.. Y estaba muy cerca del tren-metro (espectacular, por cierto en Noruega..limpio moderno..) "Nationaltheatrer" y Solli con conexión al aeropuerto.
Es un Hotel "sostenible", "amigos del medio ambiente" , con materiales orgánicos, y productos biológicos. (lo que probé fueron los desayunos... mmm..sanísimos y deliciosos..nada de croissant llenos colesterolazo).. sólo una cosa..:si no estáis acostumbrados no toméis demasiado salvado..
La habitación era perfecta, cómoda, moderna..tenía una pantalla bastante grande de apple con el que puedes conectarte a internet y trabajar desde la cama en el mural-pared que separaba la cama del pequeño espacio para entrada con mesita y silloncitos.
Tienen un spa también, que puedes utilizar durante toda la estancia.
Personal super agradable, perfecta comunicación en inglés (como en toda escandinavia). Muy amables..yo tenía el vuelo de vuelta por la tarde y me dejaron quedarme en el spa "haciendo tiempo" hasta mi hora de coger el metro de vuelta..fue estupéndo.
No hice fotos al hotel o habitación.. pero en serio es precioso, no os dejéis llevar por la fachada (horrible...con la buena arquitectura que tienen allí..)